Para poder votar este post tienes que identificarte o registrarte aquí.
Para votar este post conéctate con Facebook
Connect

A las 7 de la mañana estaba cocinando y este pastel frío de tomate es lo primero que terminé. Los planes eran ir de picnic a la playa, pero no una playa cualquiera sino, una de esas playas que tienen pinos, mesas y bancos de madera, así que unos cuantos se fueron con el desayuno y un montón de bártulos, para ocupar una de las mesas y otros nos quedamos un rato más en casa a cocinar un montón de platos que se pueda servir fríos, y a guardarlos junto con las bebidas, encajándolo todo perfectamente, demostrando nuestra maestría como jugadores de tetris, en las neveras portátiles.
De pronto con el bañador, las chanclas, el vaporoso vestidito puesto y trapicheando por la cocina, me he visto a mí misma, igualita a cómo veía a mi madre, mientras hacía exactamente lo mismo que yo, pero hace ya más de 30 años, cuando algunos días de verano cuando me levantaba de la cama, y empujada por el olor y el ruido aparecía en la cocina a chafardear, con los pelos revueltos, restregándome con fuerza los ojos para intentar arrancarme el sueño, ese era el momento en el que sabía que teníamos día completo de playa, agua, juegos, risas con mis hermanos, primos y amigos y escuchando el grito más repetido de todos, el de nuestros padres o de cualquier adulto que pasase por allí y viese un poco de peligro “fuera del agua que os vais a ahogar“ y es qué como dice la chica en un anuncio, de no recuerdo que “¿a quién quiero engañar, si cada día me parezco más a mi madre?“.
Los ingredientes
6 huevos, 1 kilo de tomates en rama, 2 cucharadas de queso rallado, 4 cucharadas de pan rallado, 2 dientes de ajo, 1/2 cucharadita tomillo, aceite, sal y azúcar.
Leer más