Era un día especial, habíamos planeado ir a un restaurante especial. Creíamos que nos sorprendería su arte culinario, le atribuían una fama, digamos inmerecida ya que llevaba pocas semanas abierto.
A la entrada nos atendieron con suma cortesía y nos acompañaron hasta nuestra mesa. La carta, extremadamente elaborada y con un diseño muy clásico nos ofrecía unos platos con una apariencia realmente exquisita.
Esperando en la mesa apareció el camarero con el primero de los platos. Nos quedamos perplejos. Traía una cuchara de porcelana (tipo cuchara de sopa del chino) que contenía una pasta elaborada con puré de patata y condimentos variados. No estaba mal en cuanto a sabor, pero tan ínfima cantidad no permitió que paladearamos la receta.
El segundo plato tenía una gran presentación y bien cuidada, pero ocurría lo mismo que con el primero (un lenguado con el tamaño de una sardina). Una cantidad insignificante que nos dejaría con demasiada hambre. Finalmente el postre, la tónica seguía siendo la misma, pero hay que decir que el chocolate estaba delicioso.

Esta experiencia nos mostró que en algunos restaurantes de renombre no dan la importancia de saber colocar en una balanza la relación cantidad-calidad; ya os imaginareis el precio.
Indudablemente, debemos asegurarnos del tipo de cocina cuando salgamos a comer o cenar a un restaurante excéntrico.
No es de extrañar que a más de una persona le haya pasado algún caso similar al nuestro.
Pon el nombre del restaurante, hombre... La cocina creativa es lo que tiene, te puedes morir de gusto en Viridiana o que te timen por ahí, de todo hay en la botica del señor. Eso sí, yo siempre la recomiendo, en general, pensando como pienso que la gastronomía es un mundo de sensaciones, y que esas sensaciones, si son nuevas, son doblemente buenas. Y los hay en los que te pones ciego previo pago de su importe...
El nombre del restaurante lo consideraba irrelevante, puesto que hay infinidad de ellos con la misma tónica. Aunque también hay de este tipo de restaurantes que si, que además de innovar y sorprendente con la comida, te ponen la cantidad adecuada para no pasar hambre, entonces pagas más a gusto. Quieres el nombre? L'Antic Molí. Un Saludo Siberita.
No es por nada, es por no ir si me lo cruzo, que yo tengo muy mala suerte... además, este tipo de sitios son los que más me gustan, para disgusto de mi novia y de mi cuenta corriente, ya de por sí tercermundista... Gracias.
Y por cierto, un restaurante de cocina de autor maravilloso: http://decantador.blogspot.com/2005/04/ftima-el-milagro-pucelano.html
Tengo referenciados más, pero este, en relación calidad- precio, es de lo mejor que he probado nunca. Para no perdérselo, en serio. Sigue contándonos sobre sitios "modernillos", que a mí me gustan. Y no pierdas la sinceridad...:-))
Un saludo.
Bien Siberita, descuida que visitaremos tu recomendación, y esperamos más referencias. Nosotros también somos asiduos a nuevos restaurantes, y tenemos unos cuantos sobre los que opinar, te iremos dando la información. En cuanto a la sinceridad, es la definición propia de la originalidad.