Del plato al vertedero, el largo viaje de nuestra basura

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Bolsas de basura en el contenedor

Últimamente, me siento un poco crítico. Hace no mucho os hablé de la historia detrás de un plato de sushi —y todo el pescado que se desperdicia en el camino— y también de la máquina expendedora de huevos frescos —que denunciaba la explotación de las gallinas enjauladas—. Hoy os traigo algo sobre lo que podemos tomar conciencia fácilmente, y actuar en consecuencia. Se trata del largo viaje de nuestra basura, y lo ilustra perfectamente este vídeo titulado “Del plato al vertedero”.

Aunque no deja de ser cierto que el problema de los residuos no es algo exclusivo de la gastronomía, si que es verdad que, al menos en casa, la comida es lo que produce más basura —no en vano el cubo está en la cocina— por lo que no está de más conocer el camino que recorre aquello que desechamos, donde va a parar y qué podemos hacer al respecto.

El recorrido de la basura hasta el vertedero

De forma resumida, el trayecto de nuestros desperdicios comienza en el contenedor. Éste es vaciado en un camión, que lleva su contenido al centro de tratamiento de residuos. Allí se clasifica la basura en la medida de lo posible, tratando de rescatar todo aquello que pueda ser reciclado.

Aquí hay un detalle que me asusta. La mayor parte de lo que se recicla ¡Se vende a China! Aunque el video es estadounidense, es algo que también he leído de nuestro país. Es decir, que nuestra materia prima usada se cruza de nuevo el globo terrestre en barco en un despropósito solo equiparable al de los espárragos voladores.

Sea como fuere, todo aquello que no es potencialmente reciclable, se vuelve a cargar en un camión, rumbo al vertedero, donde las gaviotas se afanan en picar lo que pueden mientras unas excavadoras van tapando con tierra la basura, para que pase allí sus días, años, décadas o siglos, hasta que al fin se descomponga.

Vertedero de basura

Qué podemos hacer para reducir el volumen de basura

Como veis, detrás de la basura hay un largo engranaje, que tiene un gran coste económico y ecológico para la sociedad. Para que os hagáis una idea, en Valencia se pagan 25 euros al mes de tasa de recogida de basuras, que no es poco. Así que no está de más empezar a plantearnos qué podemos hacer para reducir nuestra basura, y así ayudar a disminuir el gran volumen de residuos que generamos.

Esta es mis lista de consejos:

  • El primero, obviamente, es no tirar la comida, tratar de reutilizar y aprovechar todo lo que ha sobrado para hacer otros platos, así como no comprar demasiado para que no se nos caduque. Ya sé que es difícil resistirse a las ofertas y los packs ahorro, pero al final, sale caro.
  • El segundo, muy importante, es dejar de comprar productos sobre embalados, especialmente los frescos, como las frutas, las verduras y la carne. Las bandejas de porexpan son el mal personificado, y es algo que podemos solucionar fácilmente.

No comprar productos sobre embalados

  • El tercero seguro que lo conocéis: separar para reciclar. Sé que es un engorro, pero el papel, el vidrio y las latas, son fácilmente reciclables, y aunque como hemos visto, algo se recupera en las plantas de tratamiento, los mejor y más sensato es recogerlo por separado para que se aproveche todo.

Como veis, se trata principalmente de evitar comprar envoltorios innecesarios, aprovechar al máximo lo que compramos y, aquello que inevitablemente debamos tirar a la basura, clasificarlo para que se pueda reciclar. Así conseguiremos que menos basura recorra el largo camino de nuestro plato al vertedero, ahorrando mucho dinero y cuidando del medio ambiente al mismo tiempo.

Vídeo | KPCC en Vimeo
Imágenes | Daquella Manera, Alex E. Proimos y It’sGreg en Flickr
En Directo al Paladar | De dónde vienen las cosas

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