
Tengo la sensación de que el especial que vamos a hacer los dos próximos meses os va a gustar. Vamos a hablar sobre la cocina con fuego desde muchos puntos de vista y con la realización de diferentes tipos de contenidos. Hablaremos sobre esas recetas que saben diferente gracias al chup-chup del cocinado a fuego lento, vamos a hacer recetas, os contaremos historias, vivencias personales…
No hay técnica de cocina que se le escape al fuego
Reconozcamos que cada día se hace más difícil encontrar una casa donde haya una cocina que funcione con gas y sea de fogones. Cuando cocino con una vitro echo mucho de menos la rapidez del fuego en un salteado. Para saltear se necesita un poco de grasa y un fuego vivo que nos cocine en cuestión de segundos o de pocos minutos.
Cuando cocinamos un estofado que tiene que estar sobre el fuego dos o tres horas necesitamos la precisión del fuego para que haya un lento borboteo. Un fuego suave es lo mejor, y podremos darle ese toque porque igual que el fuego calienta rápido, también lo deja de hacer si así lo regulamos y por lo tanto daremos antes con el punto justo del fuego.
Las frituras necesitan de un fuego alto para salir doradas y crujientes. Los cocinados a la plancha y parrilla necesitan de un fuego firme que las deje bien hechas por dentro y por fuera. Los asados necesitan un primer toque dorado sobre el fuego, que las selle y caramelice su corteza para dejarlos mucho más ricos al paladar.
Cuestión de sentimientos
Tal vez el cocinar con fuego se deba a una cuestión de sentimientos. En las casas, cuando eramos jóvenes los de mi generación casi todas las cocinas eran de gas, solían tener tres o cuatro fuegos más uno eléctrico en algunas ocasiones y que, mi abuela, utilizaba para calentar la leche. En mi casa recuerdo que la cocina era más moderna, pero también era de fogones y a gas.
Y recordar esos platos que cocinaban en esas cocinas, es como asociar que necesariamente tienen que estar cocinados con fuego para tener un toque especial. Tal vez solo sean sentimientos, pero los sentimientos es algo que hay que tener muy presente en la cocina.

Hace tiempo estuve buscando casa para mudarnos, se trataba de ir a un sitio más grande, con menos coches en la calle y más árboles en los parques pero también un sitio, visto desde un punto de vista egoísta, donde poder cocinar en mejores condiciones. Pero, y aunque las casas eran más grandes que la mia, resulta que las cocinas eran sitios enanos y encima todas venían equipadas con vitro. Ninguna constructora me lo quería cambiar por una cocina con fuego.
Y no digamos si lo que quiere uno es conseguir un horno que tenga llama. Sí, puedo ser un bicho raro, pero después de haber trabajado en algunas cocinas, se puede llegar a echar de menos algunas cosas que dejan un toque muy diferente en las recetas que preparamos. ¿O quedamos en que solo eran sentimientos y recuerdos?
Cocina a fuego lento
Y si hay algo que verdaderamente despierta sentimientos cálidos y entrañables es la cocina a fuego lento y hace tiempo os contaba lo que me hace sentir a mi la cocina a fuego lento. ¿Lo recordáis?
La cocina es un cuadro. Es una ventana hacia un mundo de sensaciones inimaginables e infinitas. Vemos multitud de colores, los colores de las estaciones del año, los colores vivos de la primavera, los pardos del otoño, los grises y blancos brillantes del invierno y los rojos y tostados del verano. Vemos los colores del campo desde el amarillo de la estepa hasta los verdes de los montes.Sentimos los aromas reconfortantes del café, antaño hecho en puchero al lado de la leña. El olor de un pan tostado te hace sentir cómodo como un sábado por la mañana. Aromas dulces de una salsa de tomate haciéndose lentamente. El ácido de un limón o el vinagre en una ensalada. Acercarse a una olla con el crepitar de la ebullición y oler esos aromas cálidos, fuertes o suaves, es apreciar el esfuerzo, el amor y el cariño con el que cocinamos para los demás.
Saborear. Degustar, deleitarse lentamente con los sabores que nos ofrece el mercado. Sabores que explotan como un mar de sensaciones directamente en nuestro paladar. No tiene precio.
Oír. Debemos oír los ruidos de la cocina sin prisas como el que escucha una sinfonía. Relajarnos en la cocina sintiendo que lo que hacemos es lo que sentimos. Sintiendo lo que hacemos.
En conclusión, durante los dos próximos meses os iremos presentando recetas, recuerdos, sentimientos, trucos de cocina para cocinar con fuego, formas de limpiar las cocinas con fuego y muchas otras cosas que esperemos os resulten muy útiles.
Fotos | Conanil | xavi talleda
En Directo al Paladar | Cocina con fuego
Comentarios
¡Qué interesante! Es curioso, cuando hemos ido avanzando y tenemos medios más sofisticados - vitrocerámica, inducción...- nos damos cuenta del valor que tiene lo que siempre se utilizaba -el fuego- y que hemos ido arrinconando por necesidades de otro tipo o por pura comodidad. Las comidas de mi abuela eran maravillosas; a mí, las mismas recetas, me quedan muy buenas pero nunca me salen igual... y creo que es el fuego, ella tenía una cocina de las que llamaban económicas, que funcionaba con carbón. En fin, veo que el adaptarnos a lo nuevo lleva consigo sus inconvenientes también, no hay nada perfecto. Estaré atenta a este especial :-)
Nosotros compramos y reformamos nuestra casa a principios de año. En la cocina lo teníamos muy claro: cocina de gas. Es más, cogimos una Smeg de cinco fuegos con horno de gas. He cocinado con vitro y con inducción y ahí las tortillas de patata no se cuecen, ¡se recuecen! La única ventaja que le veo a estas cocinas modernas es que son más fáciles de limpiar, pero eso no le gana al sabor y la textura de la comida. Ah, y si se va la luz, no puedes cocinar. Por no hablar de lo que sube la factura de electricidad como le des mucho al fogón...
Siempre lo tuve claro y nunca he cambiado el fuego por nada, no tiene color el cocinar con fuego o hacerlo con vitro o con inducc. y solo hay una ventaja a favor de los nuevos sistemas, la grasa en la cocina, es indudable que el gas ensucia mucho pero la comida es mucho mas sabrosa.
Gran idea!! En mi caso he pasado de vitro a gas al mudarme para un piso alquilado y estoy encantada con el cambio. Es justo lo que dices, no hay nada mejor que el fuego para poder controlar el cocinado. También tengo el horno a gas y los bizcochos se hacen en un suspiro, aunque reconozco que el horno es muy complicado conseguir temperaturas por debajo de los 180 grados.
Todo es acostumbrarse y coger el truqui con cada tipo de cocina, no creo que sea peor o mejor, es como cada uno se defienda delante de estos tipos de cocina, Tengo inducción y estoy encantada, todo se cuece por igual y no tengo ningún problema, la limpieza de la placa es una gozada y la rapidez en hervir las ollas otra ventaja. En casa de mis padres hay cocina muy moderna de 5 fuegos a gas, cocino igualmente muy bien y tampoco tengo problemas. La venta de estas cocinas es por igual, todo depende del consumo de cada uno,rendimiento,o saber manejarlas. Saludos.
Genial!! Yo soy absolutamente fan de la cocina de gas. He tenido un tiempo la vitro y no me hago. Y la verdad es que tampoco me cuesta tanto limpiar la de gas, y le veo muchas más ventajas.
Es increíble como cambia el sabor de las cosas. Es como cuando tienes la suerte de cocinar en cocina de leña... es insostenible para una casa, pero la comida tiene un sabor que... uf!!
De los 3 pisos en los que hemos vivido en el segundo habia vitroceramica y fue mi desesperación llegue a pensar que habia perdido el " mojo" de la cocina por contra el horno electrico era una maravilla, ahora ya tenemos otra vez gas y es fantastico.
Yo añoro una buena paella a fuego, o unas buenas migas....... aunque como dice Silvia, es cuestión de cogerle el truco a todas las cocinas, y nada más.
Si es verdad que la cocina a fuego nos trae miles de recuerdos, así que espero con ansia vuestras entradas.
Besos.
Mas que si fuego, induccion o vitro, pienso que tambien es muy importante los recipientes que utilizamos; cuando en casa cambiamos a induccion la verdad que, al principio, nos costo aconsturbranos a la misma; poco a poco hemos ido comprando ollas de hierro, preparadas para induccion, y cazuelas de todo tipo (pero de calidad). Es otro mundo. La ultima semana hice unos callos, a fuego lento, con la olla de hierro, y era como si me los hubiera hecho mi abuela, con su sabiduria y su fuego de butano de toda lavida. Acabo de terminar un marmitako, con un buen bonito fresco, comprado ayer, y, no creo que lo haya probado mejor en unos años, valga la modestia. Asi creo que todo es un conjunto de cosas.
A mí me gusta cocinar con gas. Puedo decidir si fuerte o bajo, incluso poner la olla ladeada para que sólo le toque el calor a una pequeña parte, que es como hago la fabada asturiana, muyyyyy lentamente.
En las cocinas de hoy en día se utilizan vitrocerámicas e inducción, como cocinar a fuego no hay nada, que le vamos a hacer, disfruto cocinando en casa de mi madre que aún tiene una cocina de fogones...
En mi caso, cuando me mude de vivienda puse una vitro creyendo que sería lo ideal, pero.. craso error, la vitro se fue como vino, compre una de gas y la acerte plenamente. Eso si las paellas con leña, afortunadamente vivo en una unifamiliar y lo primero que hice, fue una barbacoa o paellero como dios manda y no veais como se nota, ese sabor-olor a humo que tiene el arroz ¡¡¡espectacular¡¡¡.
Yo vivo entre 2 ciudades; en una tengo cocina de gas y en otra vitrocerámica, así que conozco ambos tipos, pero no tengo ni la menor duda en quedarme con la cocina de gas. También tuve horno de gas muchos años, y ahora tengo horno eléctrico; en este caso sí que prefiero el eléctrico.
Para mi, la combinación perfecta es: cocina de gas con horno eléctrico.
Durante mucho tiempo he pensado que cocinar con gas ganaba por goleada a la vitrocerámica y a la inducción, pero hace una año trabajé en un restaurante con inducción y el control sobre las preparaciones era igual o incluso mayor que con el fuego pues en las placas de dicho restaurante podías decidir la temperatura a la que calentaba y ofrece la comodid en la limpieza de la vitro (que creo que debería desaparecer de la faz de la tierra), eso sí el día que que se fué la luz tuvimos que cerrar cosa que en los restaurantes con gas nunca me ha pasado y eso que en más de una ocasión nos hemos quedado sin luz.
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