Trufas de las hermanas Iesu communio, un trocito de cielo

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Trufas hermanas Iesu - exterior

La temporada de bautizos y comuniones parece estar llegando a su fin, pero aún quedan algunos rezagados, como mi querida Patchgirl, amiga y compañera en varios blogs de la casa, que celebró el de su heredera recientemente. Yo no tuve ocasión de asistir —es lo que tiene ser un bloguero de provincias— pero aprovechando una visita fugaz a Madrid para reunirnos los editores de Decoesfera, me obsequió con unas trufas de las hermanas Iesu communio, que resultaron ser un trocito de cielo.

Como todo detalle de bautizo que se precie, las trufas venían en un delicado cofre de papel, cerrado por una cinta azul y con el nombre del retoño pegado en la parte frontal. Precioso todo, pero a mi lo que me interesaba de verdad eran las trufas, que tuve que resistir comerme durante todo el viaje de vuelta, hasta que pude llegar a casa y hacerles unas fotos decentes que fueran capaces de ilustrar el sabor que luego demostrarían.

Trufas hermanas iesu - aspecto

Antes de hincarle el diente a la primera de las trufas —en la cajita venían tres, como la Santísima Trinidad, supongo— tuve a bien observar su aspecto. Como todas las cosas hechas artesanalmente, era bastante irregular, aunque tal vez tuviera que ver con eso el calor que debieron pasar las trufas dentro de la maleta en mi transitar por la capital.

A pesar de ello, aún conservaban la compostura gracias al reconstituyente frescor del viento de levante, el cual no evitaba que, al contacto con el calor humano, el chocolate que las recubría se deshiciera ligeramente, convirtiendo en literal la afirmación de que estaban para chuparse los dedos.

Porque al final de todo, lo importante es el sabor, la sensación que se produce en la boca, y las trufas de las hermanas Iesu communio son un trocito de cielo traído a la Tierra. Tras una capa exterior ligeramente dura, nos encontramos con un corazón de chocolate que dilata las pupilas y eriza el vello de la piel, a la par que nos obliga a cerrar los ojos para disfrutar de su sabor.

Trufas hermanas Iesu - sabor

Me cuesta describir el momento de alegría que las trufas me produjeron, solo diré, sin exagerar un ápice, que recomendaría a los psicólogos y psiquiatras, que antes de recetar antidepresivos, prueben a mandar a sus pacientes una cajita de estas trufas. Una cada ocho horas.

No voy a extenderme más, porque creo que ha quedado clara mi opinión sobre estas trufas, que se elaboran con cariño en las casas que estas religiosas reposteras tienen en Lerma y La Aguilera, en la provincia de Burgos, y que para gozo de todos, ofrecen sus delicias a los internautas en la pequeña repostería.

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