La platerina, la fruta que no es ni paraguaya ni nectarina

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La platerina

Creo que he comentado alguna vez que el verano no me hace mucha gracia, pero si hay algo que hace que merezca la pena es la gran variedad de frutas que nos regala cuando más suben las temperaturas. Melocotones, nectarinas, cerezas, albaricoques, melones, sandías… hay muchas opciones que casi saturan. Pero eso no impide que me lance a probar variedades nuevas desconocidas, como me ha ocurrido este año con la platerina.

Nunca antes la había visto hasta que me la ofreció mi frutera en el mercadillo. Como gran aficionada a todo tipo de frutos, no pude resistirme, y tras comprobar el fantástico sabor de esta curiosa fruta de hueso quise conocer algo más de información sobre su procedencia y cultivo. ¿Qué es exactamente la platerina?

Origen y variedades

Una paraguaya y una platerina

Por las imágenes y por su nombre, seguro que podéis adivinar que se trata de una peculiar variedad a medio camino entre la nectarina y la paraguaya, o paraguayo, como se conoce en algunas partes de España. En realidad, todas estas frutas son derivadas del melocotón (prunus persica). Si la nectarina es el equivalente con piel fina, faltaba su homólogo en versión plana o chata, y es ahí donde entra la platerina.

Hace muchos años que agricultores, agrónomos y científicos trabajan para mejorar los cultivos y conseguir variedades de vegetales cuya producción sea más sencilla y sus resultados más sabrosos y nutritivos. El melocotón parece ser una especie especialmente proclive a ser mejorada genéticamente, y es así como se han desarrollado muchas de las variedades que ya son comunes en el mercado, incluidas frutas derivadas como la nectarina.

El origen de la platerina no está claro, pero sí podemos afirmar que su presencia en nuestros mercados es relativamente reciente. En España, los pioneros son los cultivadores de Viveros Provedo, una sociedad de Logroño, La Rioja. En el año 2007 lograron, después de muchos ensayos, una variedad apta para el consumo y la bautizaron como platerina. Desde entonces se distribuye cada verano por mercados y tiendas de todo el país, aunque todavía su presencia no está consolidada del todo.

Características

Platerina amarailla

El aspecto exterior de la platerina responde muy bien a su nombre. De tamaño y forma muy similar a la paraguaya, parece una nectarina plana, con una forma que puede recordar a un dónut o un botón. Existen tanto de carne amarilla como de carne blanca, y su principal atractivo es que tiene la piel fina y lisa. Sé que hay muchas personas que no toleran la piel con “pelusilla” de mecolocontes y paraguayos, así que con la platerina no tendrán necesidad de pelarla.

En cuanto al sabor, esta fruta destaca por ser muy dulce y emitir un aroma profundo que recuerda a la nectarina. La carne es prieta y muy jugosa, y resulta muy agradable su textura al masticarla, aunque recomiendo no dejarla madurar demasiado, precisamente por lo dulce que resulta ya de por sí. Por su pequeño tamaño y su piel delicada y brillante, seguro que gusta mucho a los niños.

Se espera que en los próximos años su distribución esté cada vez más asentada y pronto sea una fruta más entre la gran variedad que nos llega cada verano. Por lo que he podido ver, su precio sigue siendo un poco más elevado que sus hermanas, pero merece la pena la inversión si se disfruta realmente con el sabor de una buena fruta dulce. ¿Ya habéis probado la platerina?

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