Tomando el pelo al consumidor: aceite de la oliva

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Patatas con aceite de la oliva - 1

Estoy un poco indignado. No me gusta que me tomen el pelo como consumidor, y menos cuando lo hacen de forma burda y descarada como es el caso de estas patatas fritas con aceite de la oliva que he comprado esta misma mañana para picar en el aperitivo.

El paquete, de color verde oliva, se puede leer de forma clara: “patatas artesanas, con aceite de la oliva”. En un lateral, además, aparece una pequeña aceitera, una ramita de olivo y unas aceitunas, rodeadas por una inscripción que reza “con 30% menos de aceite”.

Patatas con aceite de la oliva - 2

Hasta aquí nada fuera de lo normal, así que me decido a comprarlas frente a otras que no dicen nada de aceites o que ya sé que están fritas con aceite de girasol u otros aceites vegetales. Pero la sorpresa vendría luego.

Durante el aperitivo, las patatas tienen un sabor extraño, como ligeramente ácidas. No es que estén malas, simplemente es que no es el sabor que uno espera de unas patatas fritas en aceite de oliva, así que allá que voy a comprobar los ingredientes para encontrarme lo siguiente:

Ingredientes: Patatas seleccionadas, aceite de orujo de oliva y sal

Patatas con aceite de la oliva - 3

Como sabéis, el aceite de orujo de oliva es el menos bueno de todos los aceites extraídos de la oliva. Como su nombre indica, se obtiene del orujo de oliva, que es un subproducto de la aceituna, —el virgen extra es el del primer prensado en frío—, aprovechando las grasas adheridas y los residuos de huesos y pieles de las aceitunas, utilizando disolventes en la extracción, para luego ser refinado.

No pasa nada por utilizar este aceite para freír, de hecho, el aceite de orujo de oliva es más saludable de lo que creemos, y la verdad es que lo prefiero a los misteriosos “aceites vegetales”. Lo que no me vale es que me engañen con la argucia de decir “con aceite de la oliva” en vez de la clásica “con aceite de oliva”.

Patatas con aceite de la oliva - 4 De regalo, lleva trazas de todo

La legislación en cuanto al etiquetado del aceite de oliva es muy estricta, y solo pueden llamarse como tal los “aceites que contiene exclusivamente aceites de oliva que se han sometido a un tratamiento de refinado y de aceites obtenidos directamente de aceitunas”, mientras que si se quiere llamar virgen extra debe ser un “aceite de oliva de categoría superior obtenido directamente de aceitunas y sólo mediante procedimientos mecánicos”

Por contra, el orujo de oliva se define como “aceite que contiene exclusivamente aceites procedentes del tratamiento del orujo de oliva y de aceites obtenidos directamente de aceitunas”, de ahí que los fabricantes hayan tenido que incluir el perverso “la” para hacer creer al consumidor que se trata de aceite de oliva, pero sin infringir escandalosamente la ley, aunque igualmente diría que es publicidad engañosa.

Insisto en que no me parece nada mal que se use aceite de orujo de oliva para la fritura de estas patatas de Fritoper, bajo la marca Rico’s —aunque su sabor deja bastante que desear— simplemente me da mucha rabia la cara de tonto que se me queda cuando me engañan con nocturnidad y alevosía.

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