Me vais a perdonar que me salga un poco la vena trascendental pero ¿Qué le pasa al mundo para que a alguien se le ocurra inventar un spray de oro comestible?
No es que sea un defensor acérrimo de la comida tradicional ni mucho menos, me gusta explorar nuevos sabores y combinaciones, y estoy seguro de que debe ser una experiencia única parecer que vas a morder el anillo de bodas de Gulliver y que al final sea un donut glaseado en oro. Pero sinceramente, me parece que no está la cosa como para hacer tonterías con la comida.
Desde luego hay que admitir que el efecto está muy conseguido, y que también han pensado en los menos pretenciosos, pues hay un spray de plata comestible.
Editores 0
Comunidad 0