
Parece ser que últimamente está de moda utilizar el oro como aderezo de platos y bebidas. Y eso que es un metal insípido e inoloro. Esto es, que no tiene ni sabor ni olor. ¿No les parece como mínimo curioso que se condimenten platos con un ingrediente que nada aporta organolépticamente hablando?
Pues bien, de un tiempo a esta parte se pueden encontrar en el mercado diversas elaboraciones con virutas o papel de oro, y hasta de plata. Como ejemplo el espumoso valenciano 24k Gold —recientemente descalificado de la D.O. Cava, por cierto-, o estos “saleros de oro” listos para aderezar de la marca Orogourmet que ven en la foto de arriba.
¿Qué es lo que aportan en la gastronomía? Pues bien, tanto el oro como la plata son considerados reglamentariamente como colorantes alimenticios, E-175 en el primero de los casos y el E-174 en el segundo. Son por tanto meros adornos, artificios, aquello que se pone para la hermosura o mejor parecer de personas o cosas, que diría la RAE.
Eso sí, con mucho glamour. Eso no hay quién se lo quite.
Más información | Orogourmet
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Siento tener que decir esto, pero me parece una absoluta giliopllez.
Creo que para lo único que sirve es para poder decir \"me puedo permitir espolvorear oro en mi comida\". A esto solo creo que cabría responder que es lastimoso que alguien necesite hacer (o hacer creer) visisible que su bolsillo le permite tales menesteres. Mejor sería que lo hicise igualmente visible en forma de donaciones y ayudas a los que lo puedan necesitar más que él.
Que triste!
Si es triste si, y del todo absurdo...supongo que es un reflejo de en lo que nos estamos convirtiendo...meros exibicionistas superficiales, parecemos haber olvidado la verdadera esencia de las cosas, y así nos va...
Se me ocurre que estaría bien ponerle un impuesto a las pijeces como esta, igual que se hace en algunos paises con los productos que llevan grasas trans en su composición, y dedicar las ganancias de este impuesto a tantas gentes que consideran que un plato de arroz al dia vale más que todo el oro del mundo.
Cierto, poco aporta al avance de la gastronomía.
En fin, el otro día leía que incluso el espumoso este con virutas de oro ha tenido problemas con la D.O. Cava, que con buen criterio en mi opinión, le ha denegado el embotellado bajo la denominación cava: a partir de este año sale al mercado como "bebida aromatizada a base de vino espumoso y licor con laminillas de oro". Cosas veredes...
Eso es...a cada cosa por su nombre...
Yo he visto algunos platos presentados con oro comestible y personalmente me encantan. La marca que lo comercializa con total garantía es, OROGOURMET. Evidentemente no es para usarlo como la sal, pero si os fijais todos los grandes cocineros y reposteros, todos lo utilizan.
Además, la cocina cada vez evoluciona más, y como bien dice Carme Ruscalleda, entre otros "...la cocina, entra por la vista. Hay que tener en cuenta que la vista es el primer sentido que reacciona ante la comida. No se percibe el oro o la plata, pero es una ilusión visual a algo comestible..."
Hola Ana,
Eso es justamente lo que decimos en el post: un adorno, un aderezo visual que aparte del glamour no aporta sabores ni olores...
Un abrazo,