
Hace muchos años me regalaron este libro de cocina, recetas de cocina de abuelas vascas, en el que José Castillo, conocido cocinero gipuzkoano, reunió tras recorrer muchos pueblos de la geografía vasca preguntando a las amonas (abuelas), esas recetas de toda la vida que antaño calmaron las hambres en sus casas.
Son alrededor de quinientas las abuelas que aportaron sus platos, y a cambio Castillo les regaló un libro de cocina y su enorme agradecimiento, que queda plasmado en el cariño con que habla de ellas en la presentación del libro. Son estas recetas en muchos casos sencillas, escuetas, en las que se reconoce la parquedad de palabras que nos suelen atribuir a los vascos. Como podemos ver en esta receta de artaburus con leche:
Tostar el maíz y cocerlo con leche unas dos horas.
En la que no encontramos ni listas de ingredientes ni pasos en la preparación, sino la explicación sintética de cómo proceder. Aquí se encuentran recetas ancestrales, algunas de las que hemos oído hablar pero no hemos llegado a degustar, platos que fueron esenciales para alimentarse con lo que había en las casas. Aie: leche, azúcar y harina que alimentaban y calentaban el cuerpo. Talos con los que componer un almuerzo, un postre o una merienda según el acompañamiento. Artoas, o pan de maíz...
Y las recetas clásicas que más tarde brillaron con gusto en las mesas más selectas: chipirones en su tinta, besugo en salsa verde con almejas o la célebre intxaursalsa, todas ellas realizadas al amor de cocinas de carbón. Para mí es algo más que un libro de recetas, es un estudio en el que se puede conocer algo de nuestra historia y el origen de una cocina evolucionada hoy en día.
Su deliciosa lectura depara algún susto, al menos para los amantes de los felinos, ya que son varias las recetas de gato que podemos encontrar entre sus páginas. Deseando que se tratara de algún tipo de pescado desconocido para mí, me lancé a indagar en una de las recetas, en la que pude leer:
despellejar el gato como si fuera un conejo…
Así que mis dudas quedaron despejadas. Una prueba más de que, aunque a muchos nos desagrade, lo que se comía entonces en muchos pueblos vascos era sencillamente lo que caía a mano, y gatos, en los caseríos nunca faltan.
Recetas de cocina de abuelas vascas
Editorial Ttarttalo
209 páginas
ISBN 84-86202-94-9
En Directo al Paladar | Escuela de cocina de Jamie Oliver
En Directo al Paladar | Viajar por Navarra. Los caminos del vino. Otro premio Gourmand 2009
Comentarios
De repente me invaden grandisimos recuerdos de lo bien que nos daba de comer mi amona...todo hecho a mano, con pausa, con paciencia, con cariño...ay(suspiro)
Ai esta la clave wron, "todo hecho a mano, con pausa, con paciencia, con cariño" y ademas con ingredientes naturales...cosas dificiles de ver hoy en dia en la mayoria de las cocinas...
Sí, al igual que a vosotros, este libro me sume en la nostalgia, literalmente me muero por un talo con chistorra. Gracias por comentar, saludos.
Yo tengo la suerte de tener este libro. Es verdaderamente una obra entrañable que dá testimonio de una cocina honesta, sencilla y sobre todo respetuosa con los productos de la tierra. Os paso una de mis favoritas:
"Merluza al abanico".
"Abrir la merluza por el costado con un cuchillo bien afilado, quitarle las espinas. Untar el fondo con un poco de mantequilla y colocar la merluza con la piel para abajo. Batir un huevo y repartirlo entre los cuatro costados de la merluza. Poner por encima de la merluza cuatro cucharadas de tomate frito, de forma que quede cuatro montoncitos diferentes. Echarle un poco de sal y aceite frito con ajos. Empolvar la encimera con miga de pan blanco rallada y con perejil. Meter la tartera al horno fuerte y tenerla allí de ocho a diez minutos, no más, para que no se pase".
Receta de Antxoni Urrestarazu, de 80 años, natural de Donostia. Caserío Romoneme, B. de Aiete.
No se puede pedir más.
Muchas gracias Fiona y cuchillero por las reseñas del libro a ver si lo puedo conseguir. Mi amoñi es vasca de adopción aunque de origen irlandés, sus recetas también son hechas con paciencia y mucho amor, sobretodo su christmas puding (24 horas de cocción, ahí es nada!). Yo como catalano-vasca suspiro cada vez que alguna receta me trae los sabores y olores del norte. Ese talo, pescado a la parrill....no sigo que ya estoy salivando. Saludos.
Realmente es una suerte Cuchillero, de vez en cuando no puedo evitar sacarlo de la estantería y leer sus recetas. Coincido competamente con tus apreciaciones.
hmaga, a ver si tienes suerte. Sí, entiendo lo que sientes, yo llevo la mitad de mi vida fuera de Euskadi y me pasa algo parecido.
Un saludo y gracias por comentar.
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