Flensburger Weizen. Cata de cerveza de trigo

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Los que me leéis con asiduidad sabeis que disfruto mucho con la cerveza, que es mi pequeña debilidad, y os podéis hacer una idea de lo feliz que fui durante mi viaje a Berlín, donde pude probar todo tipo de cervezas, hasta el punto de que apenas repetí durante los diez días que estuve en la capital alemana.

La única pena fue que no tuve oportunidad de hacerle fotos en condiciones a ninguna, así que mientras estaba en el aeropuerto esperando que saliera mi vuelo de vuelta, decidí comprarme una última botella para poder hacer una cata de cerveza en condiciones una vez en casa.

Estuve dudando entre muchas, y al final escogí una Flensburger Weizen por su botella llamativa, con ese tapón tan característicos que siempre he asociado a la gaseosa, y la elección no pudo ser más acertada. La disfruté el otro día junto con el montadito de ternera con queso azul y hoy comparto con vosotros las sensaciones que me produjo.

Un poco de historia

La cerveza de trigo Flensburger se elabora en la ciudad que le da nombre, situada al norte de Alemania, cerca de la frontera con Dinamarca. La compañía que la produce fue fundada en 1888 por los ciudadanos de Flensburg y hoy en día todavía sigue dirigida por las familias fundadoras, los Petersen y los Dethleffsen. De hecho, es la única cervecera de distribución nacional que aún no pertenece a ningún gran grupo industrial.

Se cuenta que antes de que aparecieran los sistemas modernos de refrigeración, hacían traer grandes bloques de hielo de los lagos helados durante el invierno y los conservaban en sus fríos sótanos para mantener las instalaciones frescas durante el verano y controlar la temperatura de la fermentación.

También resulta interesante que la fábrica aún utiliza agua de su propio pozo, que a su vez se nutre de una corriente de aguas subterráneas procedente del deshielo de los glaciares de la Edad de Hielo de Escandinavia, o al menos, eso dicen.

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Cata de Flensburger Weizen

La variedad que he probado es la Flensburger Weizen, una cerveza de trigo (Weizen es trigo en alemán) sin filtrar, con un grado de alcohol del 5.1%. Al igual que la mayoría de cervezas de trigo, no solo lleva malta de este cereal, sino que está mezclada con malta de cebada también.

Por fuera, como ya he mencionado antes, destaca el tapón, que se puede abrir y cerrar como las botellas de gaseosa, y que produce ese “pop” tan característico al destaparlo. El resto del diseño sigue una linea retro, con un cuerpo cilíndrico ancho y bajo que le confiere a la botella un aspecto rechoncho y amigable. El vidrio es marrón oscuro y muy poco transparente, por lo que apenas se vislumbra el contenido.

En la copa es una cerveza de color ámbar oscuro y, al no estar filtrada, algo turbia y poco transparente. La espuma es abundante al principio, pero desaparece con rapidez, sin ese cuerpo que he encontrado en otras cervezas de trigo, aunque igual no le ha sentado bien el viaje en avión. También parece un poco más líquida que sus análogas, que siempre dan esa sensación de ser más espesas que las cervezas normales.

Hasta aquí, una cerveza de trigo bastante discreta, pero cuando nos la acercamos a la nariz empieza el festival. Al principio no me lo creía, incluso me costó reconocer el olor, pero os aseguro que esta cerveza tiene el aroma tan característico de la sidra recién escanciada, con esas minúsculas chispas de alcohol saltando a la nariz y el inconfundible olor de la manzana. De golpe vinieron a mi mente imágenes de la tierra de mi madre y las fiestas de prao con los culines de sidra sin dejar de correr.

Una vez en la boca, la manzana cede paso a otras frutas un tanto indefinidas, entre las que podemos encontrar un ligero deje a plátano si le echamos un poco de imaginación. Es una cerveza muy refrescante, ligera, de amargor medio-bajo y con un toque dulzón, perfecta para los iniciados a la cerveza que no gustan de ese amargor marcado tan característico de las cervezas españolas más habituales.

El gas es muy fino, imperceptible a la vista y muy discreto en la boca, tan solo chisporrotea ligeramente en el paladar de vez en cuando, y cuando más se nota es cuando acerca la nariz a la copa y nos invade ese olor a manzana.

A mi ese toque a sidra me tiene enamorado.

Cerveza Flensburger Weizen

Cerveza de trigo
5,1% Vol
Puntuación: 9

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