
Mañana estoy invitado a almorzar a casa de unos amigos, y veo que están preocupados, quizás por el hecho de tener de invitado a un cocinero. Cada vez se estila menos, y el protocolo va cambiando, haciendo las reuniones sociales más informales y menos estiradas. Pero, incluso en el caso de recibir amigos de manera informal en casa, deberíamos saber elegir el menú adecuado para recibir invitados en casa.
El primer consejo que os puedo dar es no arriesgarse. Personalmente, cuando voy a comer o cenar invitado a casa de algunos amigos, no espero un menú espectacular ni cocina de “diseño”. Es más, prefiero disfrutar de una buena comida casera, con ingredientes de calidad, y de una conversación relajada.
Por esto, lo mejor es hacer platos más o menos elaborados, pero que hayamos cocinado miles de veces, y así evitamos sorpresas de última hora. Todos, incluso los menos atrevidos con la cocina, tenemos un plato “estrella” con el que siempre triunfamos, ya sea la paella de papá, o los canelones de mamá, o esa carne en salsa tan socorrida.
Si queremos impresionar a los invitados con algo especial, podemos atrevernos con platos nuevos, pero lo mejor sería probarlos antes con la familia, por si acaso. Más vale no improvisar, así estaremos más relajados y seguros del éxito.
Otro consejo es tener cuidado con las preferencias culinarias, incluso dietéticas, de los invitados. Si hay algún vegetariano deberíamos saberlo con antelación, para tener preparada una opción adecuada y no dejarlo a pan y agua. Igualmente debemos tener cuidado con los intolerantes al gluten o los diabéticos.
Si hay confianza, se pregunta directamente con antelación para evitar estos imprevistos. Tampoco está de más conocer las preferencias de los invitados, si prefieren carne o pescado, por ejemplo.
Tengamos cuidado también con las cantidades. Muchas veces estamos acostumbrados a cocinar para 3 ó 4 y cuando aumentamos las cantidades no conseguimos los mismos resultados. Parece fácil, pero no es tanto. Yo uso la calculadora, multiplicando los ingredientes de la forma más exacta posible, pero incluso así es difícil dosificar ciertos ingredientes, como la sal, pimienta y otras especias, o el aceite de los sofritos, por ejemplo.
El tema de la sal es también delicado, hay personas que están habituadas a tomar comidas muy condimentadas y nuestra comida les parecerá sosa. Hay ciertas enfermedades que alteran la percepción del sabor, como en los diabéticos, o ciertos medicamentos, o incluso los fumadores, que tienen muy alterada la percepción de sus papilas olfativas, parte importante de la percepción del sabor también. Lo mejor es no pasarse con la sal o las especias, sobre todo los picantes, para evitar sorpresas. Siempre estamos a tiempo de poner el salero y el pimentero en la mesa.
Y como consejo a mis amigos, si me están leyendo, para elegir el menú adecuado para recibir invitados en casa , que se relajen, que una comida es para disfrutar de la compañía y de un buen vino, y compartir esos momentos sagrados.
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En Yo llego a fin de mes | Elegir un menú económico de Navidad
En Directo al Paladar | Emplatado y presentación de platos
Comentarios
Totalmente de acuerdo contigo. Comida casera y buen vino. La buena companía y el cariño es lo que convierte los momentos en entrañables y nos recargan pilas.
Gracias, Evita, estoy de acuerdo,no hay nada como una buena comida con los amigos y los que queremos :-)
¡Cuánta razón tienes! Aunque a veces la adrenalina segregada al presentar algun "experimento" también es interesante :D. Además, lo de no arriesgarse está bien, pero al cabo del tiempo, si se hacen muchas comidas de amigos, al final queda muy repetitivo y aburrido.
Para los que no saben cocinar mucho (o no tienen ganas de jaleo) veo de lujo las "raglettes" o cosas por el estilo, planchas etc, donde cada cual se va cocinando su propio plato :D.
Aunque si son buenos amigos, familiares, gente a la que aprecias, un buen plato, una buena presentación y un buen ambiente es un gran regalo del que todos participan en el que todos reciben.
interesante
Querido Pepe, has dado en el clavo. ¡Cuántas comidas improbables para intentar sorprender!. Sin embargo discrepo un poco sobre el hecho de anticipar o interpretar el gusto de nuestros comensales: me imagino la hospitalidad como un compromiso que une dueño e invitados. El primero se compromete con poner dedicación a la comida de la que se va a disfrutar, los demás con mostrarse agradecidos, ya que la comida no es el elemento central de una reunión social (al no ser un certamen gastronómico con críticos y prensa).
Si a mis invitados les apetece, dejo que me ayuden; se sienten útiles, aprenden que no es oportuno desperdiciar la comida con cantidades descomunales, se interesan por sabr cómo se ha elaborado el tal plato y no expresan un juicio como primer argumento de conversación.
Un saludo,
Daniele
Cierto, no se trata de un "concurso" en el que nos tienen que evaluar. Lo que sí es cierto que siempre me piden mi opinión como más o menos experto en estas tareas, y por supuesto siempre valoro mucho el esfuerzo de quien ha cocinado con cariño un plato.
Igual si me ponen un plato precocinado, o una pizza congelada, no puedo disimilar mi descontento, y mi cortesía a veces se pierde :-)..Sobre todo por eso, por que concedo el valor que tiene el trabajo de un plato bien hecho.
Un saludo.
Jajaja! a mi me han llegado a invitar a cenar una pizza del mercadona, una bolsa de patatas fritas y unas olivas PARA CUATRO PERSONAS! Y encima la pizza era 4 quesos y estaba fría :D y eso que yo soy de los que se come 2 pizzas congeladas sin problemas (y con muuuuchos "extras" de los que se suele añadir ese tipo de pizzas, sobretodo queso).
interesante
A menudo tengo amigos y familia en casa y disfruto cocinando para ellos. Me gusta experimentar y probar algún plato nuevo (esto lo reservo para cuando estamos solos) y si me gusta entonces lo presento en la próxima reunión.
Si la cita es para comer normalmente preparo unos entrantes variados (picoteo, vaya) y un plato principal que sea del gusto de todos, pero casi siempre comida casera tradicional. Creo que con tanta innovación y "nouvelle cuisine" estamos olvidando los platos de toda la vida y que, en el fondo, son los que más nos reconfortan y crean ambiente de hogar.
El próximo sábado tengo una cena de amigos, seremos ocho o diez. En este caso siempre arriesgo un poco más y preparo un buen buffet variado: un par de ensaladas, empanada de atún, pastel de carne, salmón ahumado, patés, pastelitos de hojaldre... de todo un poco. También acostumbro a hacer varios postres y cada uno elige a su gusto.
Aunque en ambos casos lo que nunca falta es buen vino, o cava, y buena música y conversación.
Creo que a veces le damos demasiada importancia a lo que ponemos en el plato y eso es lo de menos cuando hay buena armonía alrededor de la mesa.
Lo siento, aradovan, seguro que lo pasaste mal ese día, aparte de quedarte con un hambre terrible jejeje...
Desde luego, no todo el mundo se toma en serio esto de cocinar para los amigos, tampoco es que haya que matarse, pero bueno, normalmente se pide un mínimo.
Lo que comenta Angeles es un auténtico banquete, que suerte sus amigos, todo suena genial, y lo del buffet es una idea muy buena, es algo menos formal que una cena y cada uno se sirve lo que le gusta, dando diversas opciones.
Si somos pocos también es divertido una fondue de carne o de queso, o una raclette, si somos amantes del queso. Es divertido y diferente.
Un saludo y gracias por vuestros comentarios.
interesante
Yo pienso cuando invitamos a los amigos a comer o a cenar todos nos esmeramos, puesto que los hemos invitado porque nos agrada su compañía, de otro modo no lo haríamos.
Lo que ocurre es que cada cual se esmera como puede, los que cocinan bien se esmeran con los platos y elaboran verdaderos manjares, a aquellos que la cocina no se les da bien se esmeran en crear un ambiente agradable, aportando una buena conversación, procurando que no falte la cerveza, eligiendo buena música...
Moraleja: lo importante es reunirse
y, bueno, si nos reunimos a menudo y vemos como las pizzas precocinadas nos empiezan a asomar, en forma de flotador, alrededor de la cintura, pues debemos ser buenos amigos y aconsejar a los nuestros que se plantéen echar un vistazo , de vez en cuando, a Directo al Paladar...nunca es tarde para aprender a cocinar
Jeje..muy buen consejo María, estoy de acuerdo, lo importante es la buena compañia y un pasar un buen rato..pero si es con una comida sana y buena, mejor que mejor :-)
Un abrazo.
Incluso a veces puede considerarse buena una "mala compañía" porque... Y lo a gusto que nos quedamos cuando ésta se ha ido? :D Ese placer parecido al de cuando te estás meando y, al fin, tienes el encuentro con el retrete jajaja.
Hombre, que estamos comiendo, no hables de esas cosas :-p
Sí, la visitas deben saber cuando es el momento de retirarse, a veces viene a almorzar y están tan a gusto que ya es hora de cenar y no sabes cómo decirles que ya es hora, jeje..
Más vale irse tempranito que no hacerse eternos.
Pues no sé qué es peor: las visitas que nunca se marchan o cuando tú eres el invitado y no hay manera de poder irte.
Vas a comer... sobremesa... cafelito... "Bueno nos vamos que ya es hora"... "¿Tan pronto? Venga, otra copita"...
Y así una y otra vez. Y te dan las 6, las 7... y a las ocho te sueltan: "¿Dónde vais a estas horas? Ahora mismo preparo unas tortillitas y cenamos, que no se diga".
Que lo hacen con toda la buena voluntad del mundo y encima tú te sientes culpable por hacerles el feo...
Por esto creo que las reuniones se deben acabar cuando aún te lo estás pasando bien, para guardar un buen recuerdo y así tener ganas de repetir.
Porque es bien sabido que una retirada a tiempo es una victoria.
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