
Siempre que vamos al mercado y toca comprar un poco de queso tenemos la misma disputa en casa. A mi mujer le gusta el queso tierno, y sí es de vaca mejor, un queso muy insípido con apenas sabor. Y a mí me encanta el queso curado, con un gran sabor, ya sea de vaca, cabra u oveja. Por no decir los quesos azules, mis preferidos. Yo siempre le digo, medio en broma medio en serio, que le gusta ese tipo de queso porque realmente no le gusta el queso y ella la verdad que no me lo niega. Pero, ¿cuál es la razón de que algunas personas no les gusta el queso?
Esta duda de la intolerancia de algunas personas por el queso se debe al aroma que desprende por lo general. En otros caso simplemente es intolerancia a los productos lácteos. Pero prefiero centrarme en lo primero. Hay varios estudios, bastante antiguos (s.XVII) que apuntaban ya en esta dirección. Incluso en la famosa Encyclopédie el autor del Fromage expresaba sobre el queso una reflexión parecida.
... el queso es uno de esos alimentos por los que algunas personas sienten natural repugnancia, cuya causa es difícil de determinar.
Hoy en día, la causa está muy clara. Con la fermentación de la leche lo que se produce es la descomposición de la materia prima, es decir un queso está elaborado a través de un proceso putrefacción, eso sí, limitada y controlada. Lo que ocurre que el mismo proceso controlado y limitado del queso se produce en algunos de los procesos digestivos del ser humano, e incluso en algunas zonas húmedas, calientes y recubiertas de la piel humana.
Entonces nos encontramos ante una especie de autodefensa ante el riesgo de intoxicarnos por el queso. Por lo que si nos gusta el queso fuerte, oloroso, muy aromático es porque hemos derribado la defensa que se produce en nuestro cerebro.
La verdad que no es muy extraño que algo que sabe a zapato no nos guste, por lo que hay que ser totalmente comprensible con aquellas personas que aborrecen el queso ya que se trata de una actitud muy normal biológicamente hablando. Aunque cuidado con los que nos gusta el aroma de la “descomposición” porque nuestro gusto se convierte en pasión e incluso en obsesión haciendo unas comidas con unos sabores que nos pueden llegar a calificar de “raros”.
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Yo sabía que el ser humano tenía un instinto de rechazo hacia los sabores ácidos puesto que la mayoría de venenos terrestres tienen esta característica. Por eso a los niños les cuesta tanto asimilar según qué sabores (el tomate sería un buen ejemplo).
De que en los genes haya cierta protección al olor de "pies"... jejeje no sé que decirte, mi hijo (10 meses) no hace más que comerse sus zapatos y chuparse los pies jajaja, aunque también es cierto que no le hace ascos al tomate, no sé.
Puf, yo me apunto a todo tipo de quesos, la verdad es que tanto me como un tierno que sepa a corcho que un seco y curado que se rompa a cachitos con solo mirarlo.
Mis preferidos, sin duda, los secos aquellos que cuando te lo comes, te pica la garganta y todo :-D
Es todo complejo, pero una vez vi un reportaje en una cadena del TDT en que efectivamente mucho tiene que ver con las autodefensas innatas que desarrollamos (instintivamente) desde que nacemos hasta que nos desarrollamos mental y físicamente. Es curioso lo que dice aradovan, pero es verdad. No hay ninguna conducta justificada, simplemente existen casos que se prolongan hasta bien adultos, y lo único cierto es que existen en casi todas las personas.
Habéis dado en el clavo con el tomate y el queso, son dos grandes entre los detractores de ciertos alimentos, como pasa con algunas coles o la casquería etc, todas ellas con olores y colores muy particulares que una vez vamos creciendo vamos aceptando como normales.
Es también curioso que según los sexos los gustos son más afines a unos alimentos que a otros, aunque tampoco hay una norma. Por ejemplo, la susodicha casquería. No sé si habrá un estudio que lo demuestre, pero la casquería suele gustar más a hombres y mujeres quizás por que la mujer posee más sensibilidad (por genética) a una supuesta conducta canibalista, esa que sugiere inconscientemente el ver y comer hígados, estómagos y riñones (partes innobles del cuerpo) que le podrían hacer distanciarse de un instinto de protección, quizás más acentuado en la mujer que en el hombre.
Es curioso además que ciertas conductas muy marcadas van cambiando drásticamente con la edad, con lo que a más adultos, más tolerancia. ¿Por qué? ¿biología pura y dura? ¿mucho de sociedad?
Excelente reportaje.
Yo soy de los que aborrece el queso. Es una repulsión total y absoluta, hasta el punto de darme asco hasta pronunciarlo. No lo puedo evitar.
Me gustaría que no me pasara esto pero, así como con otras cosas que de pequeño no me gustaban he sabido apreciar su valor con el tiempo, nunca he podido con el queso. Lo veo como un problema, como una alergia (en los restaurantes suelo inquirir en esto para que se aseguren de sacarme los platos sin el dichoso alimento), y me da rabia perderme la multitud de sabores y platos que se elaboran con él. Pero no puedo, qué le voy a hacer.
Estoy muy conforme con el artículo. Personalmente creo que el queso es un producto que no gusta a todo el mundo, aunque también pienso que es depende del tipo de queso. Mucha gente cree que soy rara porqué solo como queso,como dice mi amiga, del barato.Es decir,tipo cheddar, babbibels,queso para fundir i mozzarella. ¿Realmente esto es queso o son productos quimicos?
Grácias por el escrito.