Desde el pasado 1 de enero es obligatorio implantar la trazabilidad de los alimentos. Pero, ¿qué es la trazabilidad?, pues es el sistema que se utiliza para hacer el seguimiento de un determinado alimento, ya sea su utilización o su localización a través de unos códigos de registro. De esta manera, se consigue toda información útil relacionada con cualquier aspecto del alimento, si es una patata, donde se plantó, donde se almacenó, donde se manipuló, etc.
Esta exigencia desarrollada por la Unión Europea trata de que nosotros, los consumidores, recuperemos la confianza con los productos que se comercializan y nos da la garantía de que son de una calidad óptima y muy seguros.
Si se puede rastrear y determinar el lugar de procedencia de un alimento en cuestión, cualquier tema relacionado con él será totalmente transparente, o al menos así lo afirman los promotores de esta nueva ley. Pondremos otro ejemplo: con la trazabilidad, el producto final de una carnicería, pongamos un bistec, sabremos donde nació el animal, como se crió, a que tipo de tratamientos veterinarios se sometió, que matadero se encargó de él, etc.
Está muy bien, nos lo pintan mejor, pero tenemos nuestras dudas, ¿realmente se hará?, hay demasiados productos que controlar y con tantos, muchos se escaparán al control y eso que no mencionamos que seguramente esto querrá decir aumento de impuestos para poder pagar dicha trazabilidad, la pregunta es… ¿Tú que opinas?
Vaya temita: ¡la trazabilidad en la industria alimentaria!!! Desde el sector que conozco, el enológico, la trazabilidad sólo se puede culminar al 100% en pequeñas bodegas que elaboran casi exclusivamente sus propias vides. Cuando nos encontramos ante una bodega-cooperativa de La Mancha, con miles de socios, con una entrada de uva de 100 millones de Kg al año, con depósitos incluso para fermentar de 5 millones de litros, con remolques cargados con 15000 Kg de uva, etc.... la aplicación de la trazabilidad en éstos casos se vé claramente dificultada, aunque claro, a éstas bodegas inmemsas, ya les han preparado un software que permite gestionar toda la información desde la recepción de la uva hasta el embotellado, pero que desde mi punto de vista, en muchas de las ocasiones la información recogida NO será un reflejo de la realidad. En mi opinión, el concepto está bien, y muy interesante para productos alimentarios suceptibles de contaminaciones microbianas. Pero en el caso del vino, donde tenemos un producto bastante estable y con baja probabilidad de contaminación microbiana, no creo que sea fundamental.
En eso estamos de acuerdo, para nosotros no hay duda de que sea un buen concepto, ahora bien, aplicarlo en todo, será bastante difícil. Como tú bien dices no será un reflejo de la realidad. Un saludo.