
No, no es un post sobre una noticia sobre que se haya hecho un monumento a los panaderos. Es solo mi opinión y es que a los panaderos se les debería hacer un monumento o cientos de ellos. El hecho de que el pan se venda en cualquier tienda de alimentación y que a su vez se estén perdiendo las panaderías de toda la vida, aunque haya algunos esfuerzos aislados por recuperarlas en las grandes ciudades hace que el pan pierda el valor que ha tenido toda la vida.
Nos acostumbramos a un sabor que no dice nada, y relegamos el pan a un simple acompañamiento en la comida. Ahora, ¿Y cuándo vamos a un pueblo y compramos ese pan? Su sabor, sus cualidades, pero si compramos pan hasta para llevárselo a los vecinos y familiares. ¿No os parece espectacular el sentimiento que nos produce?
Anoche me acosté a 1.30 de la mañana después de sacar el ultimo pan (de dos) del horno. A quien se le ocurre hacer pan a esas horas. No, ese pan llevaba haciéndolo desde por la mañana. Pero es que esta semana he llegado a hacer pan tres días y creo que esto es una especie de vicio, cuanto más haces más repites.
El olor a levadura, el aroma de la fermentación del pan, el calor del horno. Son muchas cosas que hacen del pan algo especial y espectacular. Aunque como digo, el hecho de comprarlo hasta en el super de la esquina que tienen esas barras precocidas y que hornean x minutos. Y aún así decimos cuando lo compramos caliente, uhmmm, que rico.
Los señores que son capaces de despertar esos sentimientos, esos panes artesanos, con su masa madre, sus diferentes tipos de levaduras, con cereales, harinas especiales, etc… esos señores que tienen horarios que casi ninguno de nosotros aceptarian, trabajando en condiciones de calor, humedad, ambientes llenos de polvo de harinas, con iluminación artificial y sin nombrar la cantidad de accidentes laborales a los que pueden estar expuestos. Esos señores, llamados panaderos nos hacen felices con trozo de un buen pan y se merecen un monumento.
En Directo al Paladar | Un rincón para los amantes del pan
En Directo al Paladar | Receta de pan à l´acienne
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Comentarios
Soy de un pequeño pueblo del sur de Cataluña y mis padres, de uno más pequeño, de Andalucía, donde el pan se compra en las panaderías y los panaderos nos conocen a todos. A mi no me hacía falta pedir el pan ya me estaba esperando, sabían lo que quería antes de que abriera la boca.
Nunca me planteé la importancia del pan o su sabor hasta que el año pasado me fui a vivir a Alcalá de Henares. He tardado 9 meses en encontrar una panadería que me guste, donde se que el pan lo hacen ellos (tienen el obrador en un local con ventana a la calle al lado de la tienda). Es cierto que la producción es más pequeña y que si te retrasas mucho te quedas sin la barra que querías o que si llegas muy pronto aún no han horneado la que esperabas, pero el aroma, el trato y el sabor valen la pena.
Queda claro que el panadero se merece un monumento, pero no sólo por el pan, también por el esfuerzo que hacen al intentar llevar un producto sano y de calidad a su clientela, que cada vez pide cosas más variadas y que les obliga a innovar igual que cualquier otro gran empresario, cocinero y demás.
Coincido contigo, Pintxo, el pan por ser pan tiene una gracia especial.
Es curioso ahora nos damos cuenta de lo que en unos casos hemos perdidos y en otros se está perdiendo. Cuando en los supermercados empezaron ha vender pan calentito, hechos por ellos mismos con pan congelado, no sabíamos lo que nos estaba empezando. Cuando hice mi primer pan con masa madre natural (gracias Iban), no me podía creer el sabor que había perdido en mi paladar durante tantas décadas.
Es cierto lo que decís. Recuerdo cuando era pequeña y comprábamos el pan en la tahona... Son imágenes y olores inconfundibles y especiales... Yo me he estrenado hace nada con el pan... ¡y tengo unas ganas de disponer de un día para volver a hacerlo...! Necesito tranquilidad para ello, por eso tambíén ahora valoro más todo lo que dices, Pintxo. Desde luego, ¡hagamos el monumento al panadero! ¡Me apunto!
yo compro el pan en un colmado detrás de mi casa en Málaga, lo traen de Comares, hecho al horno de leña, inceible, está bueno hasta después de congelado.
Pintxo, agradezco tu post, pues a pesar de su brevedad has conseguido despertar las ganas (en un joven cocinero cantabro) de aprender de mi propio padre (un pastelero de toda la vida) la manera de hacer pan artesano, pan con el que he crecido y que me gustaria no dejar atras.
Un saludo.
Me uno a éste pequeño homenaje. Cada vez quedan menos oficios artesanos en aras de lo inmediato, lo competitivo y lo cercano. Me ha gustado la foto que has puesto porque se ve a un niño trabajando con sus mayores, me recuerda a mi infancia. Mi padre es pastelero (también una profesión muy sacrificada) y tuve que ayudar en la confiteria como una de mis obligaciones diarias. Al final he resultado negada para la reposteria, pero recuerdo esa fase de mi vida con mucho cariño. Ya no se aprenden así los oficios y creo que es uno de los motivos de que se pierda el buen hacer de las cosas. No quiero decir que la educación reglada sea deficitaria, pero está orientada a lo rentable, a lo novedoso y en definitiva a darle gusto a un público que realmente no sabe lo que quiere. Un artesano tradicional elabora por la satisfación de un producto bien hecho. A nadie se le escapa que eso no es sostenible como forma de ganarse la vida, pero nosotros mismos hemos creado esa situación desde el momento que estamos encantados de llegar de paso a un pueblo y llevarnos a casa ese pan estupendo que no podemos comprar en nuestra ciudad, y encima nos conformamos con lo que nos dan añorando lo que podríamos tener.
Es una profesión muy sacrificada y que cada vez menos jovenes quieren aprender, duermes cuando los demás viven, trabajas festivos y fines de semana, no ves la luz del día hasta que acabas la labor... como reclamo publicitario, un desastre, así que no es extraño que cada vez haya menos panaderos de verdad.
interesante
"No hay mejor refrán que un buen vino y un buen pan" y es verdad que las cosas bien hechas son las que desaparecen con el tiempo y más hechas en falta. Parece mentira que todo y que los productos hayan ido evolucionando, en esta evolución hayan ido empeorando. En el caso del pan cuando llegas a elaborarlo tu mismo te das cuenta del trabajo que tenian antes los panaderos, se valora más, y pienso que es una de las recetas que más satisfacción te da una vez acabada.
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