La palabra bacón deriva de vocablo inglés que antiguamente designaba al cerdo, siendo hoy utilizada para referirse a una preparación específica de su carne, sometida a un tratamiento de salazón y posterior ahumado.
El bacón procede de ciertas razas seleccionadas, originarias de Inglaterra fueron Berkshire y la Yorkshire con siete meses de edad y un peso cercano a los 90 kg.
Una vez sacrificado el cerdo, sus canales se enfrían hasta cinco grados centígrados, al día siguiente del sacrificio, se separan cabeza y pezuña, se deshuesa la canal, se elimina la grasa y se divide la canal en dos hojas, que se someten a salazón en seco o con salmuera.