
Para mí es un gustazo meterme en la pescadería y organizarle la vida a cada uno de los especímenes allí expuestos. Contigo haría un arroz meloso, a ti te rellenaría de…tú asado debes estar riquísimo. Con un jurel , un trozo de aguja, 3 calamares y un puñado de gambas y media docena de mejillones voy a preparar hoy, esta receta de cazuela marinera que es un verdadero placer para los sentidos.
Un consejo, si tenéis problemas de sobrepeso o económicos, no asoméis la nariz por el mercado con el estómago vacío, es altamente peligroso, te lo quieres comer todo, lo quieres cocinar todo. Mejor desayunar antes de ir al mercao. O no, la verdad es que es un gustazo flipar así con la comida.
2 jureles, un puñaillo de gambas arroceras, 1 filete grueso de pez espada, 8 mejillones, 4 calamares, 3 patatas, 3 puñados de fideos del nº 4, 1 tomate maduro troceado, 1 cebolleta, 1 pimiento verde, aceite de oliva virgen extra (AOVE) perejil y sal.
Limpiamos los frutos del mar y lavamos y troceamos los frutos de la tierra. Ponemos en una cazuela con agua los jureles, las pieles y cabezas de las gambas y una rama de perejil con unas gotas de AOVE y sal, a hervir, 15 minutos, apartamos y reservamos.
En una cazuela con un chorreón de AOVE sofreímos los calamares a rodajas, añadimos la cebolla y el pimiento picados, una vez pochados añadimos el tomate, damos unas vueltas y agregamos los mejillones, tapamos y, en cuanto se abran los sacamos. Añadimos las papas troceadas, movemos y regamos con el caldo de jureles colado, dejamos cocer a fuego flojo 10 minutos.
Añadimos los fideos y la aguja en trozos grandes, a los 5 minutos agregamos los mejillones y, un par de minutos más tarde añadimos las gambas peladas, un espolvoreo de perejil picado, rectificamos de sal y listo.




Tiempo de elaboración | 30 minutos
Dificultad | Media
Esta receta de cazuela marinera es una de esas recetas que exiben con carteles enormes los restaurantes en ciertos sitios costeros y, cuando vuelves de la playa y te diriges a casa a comer, agotada por el sol, hambrienta (hoy no toca chiringuito), y te encuentras con que no hay otra que comerse un puchero, pues te pasas la siesta soñando con la dichosa cazuela marinera.
Y como esto es una experiencia muy habitual en mis veranos, ahora pienso hincharme de cazuelas marineras, arroces a banda, paellitas y sardinas. Debo afrontar el verano con el mayor número de apetitos saciados. Y luego ya veremos.
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