Europa reconoce los efectos saludables de nuestro aceite de oliva

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Aceite de oliva

Después de cinco largos años, desde mediados del mes de diciembre ha entrado en vigor el nuevo Reglamento Europeo 432/2012 en donde se autoriza la lista de declaraciones de las propiedades saludables de los alimentos, que por otra parte son distintas a las relativas a la reducción del riesgo de enfermedad y al desarrollo y la salud de los niños y que, aprobado en el pasado mes de mayo, permitía un período transitorio a las empresas alimentarias para que se adaptaran a estas nuevas exigencias.

Concretamente 222 declaraciones científicamente probadas han sido las que han entrado en vigor y las únicas que podrán ser publicitadas en los envases y etiquetados de los distintos alimentos. La buena noticia es que algunas de estas alegaciones se refieren al aceite de oliva. Siendo el objetivo principal de este Reglamento el de proteger al consumidor europeo de la publicidad engañosa, así como asegurar que todos los operadores comerciales de empresas alimentarias estén en igualdad de condiciones.

A pesar de que el aceite de oliva, zumo natural de aceituna, gracias a su equilibrada composición ya era reconocido como la grasa más saludable que existe, gracias a la aplicación de este Reglamento estas propiedades saludables del aceite de oliva podrán ser legalmente promocionadas y convertirse en un alimento funcional de primer orden.

Tres han sido las alegaciones que se podrán utilizar en el envasado y etiquetado del aceite de oliva atendiendo a las propiedades saludables de algunos de sus elementos presentes en su composición. Estos serían, ácido oleico, vitamina E y los polifenoles, compuestos que forman parte en mayor o menor medida del “oro líquido” y a las que se le atribuyen propiedades beneficiosas para el organismo. Pero analicemos uno por uno cada uno de estos elementos.

Aceite de oliva

El ácido oleico

Es una grasa insaturada presente en el aceite de oliva y constituye entre un 55 y un 83% del total de ácidos grasos que componen este alimento. La interpretación de esta alegación aprobada en el Reglamento no es más que la conveniencia de sustituir las grasas saturadas, por lo general aquellas de origen animal y más perjudiciales para la salud, por grasas insaturadas dentro de las cuales encontramos el ácido oleico del aceite de oliva, y es que este tipo de ácidos grasos no producen aumento del colesterol “malo” o LDL.

Esta declaración nutricional en general solo podrá usarse en alimentos con alto nivel de ácidos grasos saturados, dentro de los cuales está el aceite de oliva, ya que como habíamos citado anteriormente el ácido oleico es uno de sus componentes fundamentales.

La vitamina E

La vitamina E presente en el aceite de oliva contribuye a proteger las células frente al daño oxidativo, previniendo que se dañen las células que componen las paredes de nuestros vasos sanguíneos. Si la cantidad diaria recomendada de esta vitamina es de 10 miligramos por cada 100 mililitros, la extendida variedad de aceite picual contiene tres veces más, 30 miligramos por cada 100 mililitros de aceite, cantidad muy importante de vitamina E, convirtiendo al aceite de oliva en un potente antioxidante.

Los polifenoles

Son el tercer componente del aceite de oliva que ha sido reconocido por este Reglamento como una alegación debido a sus virtudes saludables. Estos contribuyen a la protección de los lípidos de la sangre frente al daño oxidativo, evitando que se depositen las partículas de colesterol en nuestras arterias y que serían la base para el desarrollo de la arteriosclerosis.

En relación a estos compuestos el reglamento determina que los efectos beneficiosos de estos polifenoles se consiguen con una ingestión mínima de 20 gramos de aceite de oliva virgen diarios y solamente podrán llevar esta alegación escrita en su etiqueta aquellos aceites que en esos 20 gramos lleven como mínimo 5 miligramos de polifenoles, aquí de nuevo la variedad picual está a la cabecera en sus beneficios antioxidantes, pues contiene 9 miligramos de polifenoles en esos 20 gramos que constituyen la cantidad diaria recomendada.

¿Y en que nos beneficia a nosotros como consumidores?

Pues principalmente que podremos acceder a una información autorizada sobre propiedades saludables de un determinado aceite de oliva y distinguirlo por sus efectos beneficiosos para nuestra salud.

Y es que estas declaraciones saludables no pueden usarse sin más, dado que para emplearlas en todas sus comunicaciones comerciales, como etiquetas, anuncios publicitarios, etcétera, se imponen unas condiciones generales y específicas como bien hemos visto antes, ofreciendo además una información veraz y contrastada con estudios científicos y así realizar un consumo adecuado y responsable del aceite de oliva dentro de una dieta equilibrada y variada.

Imágenes | Usdagov | Letorri
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