Raventós i Blanc Gran Reserva Personal 2001

Manuel Raventós es, a primera vista, un hombre sencillo, de gesto franco y trato amable. Pero, como lo cortés no quita lo valiente, en sus palabras se adivina la tenacidad y perseverancia que imprime a sus proyectos.
Y se ha empeñado en hacer cava de calidad.
Se ha empeñado en desvincular el cava del mundo de la fiesta loca, de la burbuja fácil, del confeti, de las producciones masivas y de la competencia desmesurada en un mercado que lucha por introducir millones de botellas al precio más barato en países con poca cultura vinícola que tratan al producto como un sucedáneo sureño del champagne.
Y para que esto ocurra, Manuel Raventós sabe que el mundo del cava no puede continuar por el camino seguido hasta ahora. Altos rendimientos, cosechas mecanizadas, vinificaciones homogeneizantes sin respeto a la parcela, a la edad de la viña, a la añada, al terroir.
Sabe que un buen vino se empieza a hacer en el campo, en la parcela. Y por eso cuida en extremo sus 90 hectáreas de bosques y viñas excelentemente situadas en el corazón del Penedès, en Sant Sadurní d’Anoia. Viñedo, por cierto, que antaño fuera la joya de la corona de Codorniu y que heredó de su padre Josep María Raventós pocos años después de fundar la nueva bodega con la que se desligaban del gigante empresarial, sin tierras desde entonces en el Penedès.
Después de tanto riesling alemán que probamos en la presentación de la
Yves Cuilleron es uno de los productores del Ródano cuyo nombre suena con más fuerza actualmente.
Henry Gouges se estableció a principios del siglo pasado en la localidad de Nuits-St-Georges, en plena Côte de Nuits, en la zona más norteña de la borgoña francesa.
Hace unos días les hablábamos en este mismo espacio de la bodega Can Ràfols dels Caus, en el Penedès.
De sobras es conocida la historia de Ceferino Carrión, un santanderino que a finales de la década de los 40 se embarca como polizón rumbo a Nueva York para trabajar como fregaplatos por 4 dólares al día.
En Francia, los “champagnes” blancos elaborados con uvas tintas son muy habituales.
Paul Jaboulet Ainé es uno de los productores con más fama del Ródano Norte.
Etienne Guigal, el fundador del Dominio E. Guigal, se estableció en 1923 en la población de Ampuis, a los pies del río Ródano, al sur de Lyon.
Don Angelo Cetto llegó a Tijuana en 1926. Allí, muy cerca de la frontera con los Estados Unidos compró una vinatería que floreció rápidamente con la llamada