Reichsgraf von Kesselstatt es una de las bodegas más antiguas de Alemania. Sus origenes se remontan, nada más y nada menos, que al Siglo XIV, con una primera mención documental del año 1349.
Pero ha llovida ya mucho desde entonces. Hoy en día la bodega está en manos de la familia Reh, Annegret y Gehrard, que continúan elaborando sus vinos de manera tradicional: larga fermentación, sin levaduras añadidas, en viejos “fuders” de madera usada.
La antigua sede de la bodega es el Palacio Kesselstatt en la población de Trier, un palacete construido en 1740 con un estilo barroco sobre los cimientos de un enclave romano. Actualmente, en el Palacio ya no se vinifica y desde 1999 la bodega tiene su sede en la finca “Schloss Marienlay” en la población de Morscheid.


O como conquistar el mercado estadounidense con una etiqueta, aires exóticos y poco más.
Serrat de Montsoriu es un pequeña bodega situada en las montañas del Montseny, en el término municipal de Sant Feliu de Buixaleu, en el límite de las provincias de Barcelona y Girona.
Algunos de ustedes recordarán que no hace mucho les hablamos en estas mismas páginas de los vinos del productor alemán Fritz Haag.
La bodega Ànima Negra, en la población de Felanitx, Mallorca, surge a partir de la iniciativa de un grupo de amigos que deciden producir vino para consumo propio. Y algo tan sencillo y lógico como querer hacer vino con los viñedos tradicionales del lugar se convirtió en la época en una apuesta arriesgada y a contracorriente.
Can Ràfols dels Caus es una bodega del Penedès ubicada muy cerca del mar en pleno macizo del Garraf.
M. Chapoutier es una bodega establecida en la población de Tain, muy cerca de Lyon, en el Ródano francés.
De la mano de Javier Zaccagnini de bodegas Aalto, nació en esta añada 2005 un nuevo proyecto de vino blanco que venía a cubrir un nicho de mercado escaso de buenos cestos: el vino blanco español de guarda.