
Desde tiempos de griegos y romanos, la miel ha sido un producto muy apreciado, tanto en usos culinarios, en cosmética e incluso en medicamentos. Era además la base de la elaboración de la hidromiel, una bebida muy extendida en la antigüedad en los países ribereños del Mediterráneo. Recientes investigaciones han descubierto nuevos datos sobre la miel y su poder antioxidante que la hacen un producto ideal para los aliños de ensaladas, evitando el deterioro de los vegetales.
Además, al tener propiedades edulcorantes, aporta un sabor natural muy apreciado en estas elaboraciones, a la vez que mejora la conservación y evita las pérdidas por oxidación. Parece ser, según este estudio, que las abejas producen sustancias naturales muy similares a los compuestos químicos usados como conservantes de forma habitual en las ensaladas.
Además, las características químicas de la miel la hacen muy estable y resistente a gérmenes patógenos. Lo que no queda claro es qué tipo de miel es la mejor para el uso industrial, ya que las propiedades y componentes de cada miel varían mucho según el tipo de flor usada, o incluso del tipo de abeja productora.
Según las investigadoras españolas Rosa Ana Pérez, Lucía Vela y Cristina de Lorenzo, del Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (IMIDRA), en un estudio publicado en la revista Journal of the Science of Food and Agricultura,



Les comentamos hace poco como el aumento del precio de los cereales estaba propiciando un encarecimiento de los alimentos básicos: la leche, el pollo, los huevos.