
Cine y comida van de la mano y combinan muy bien. Hay escenas de películas en las que los alimentos cobran un protagonismo tal que casi llegan a eclipsar a los actores con los que comparten pantalla. Este es el caso de la lata de pepinillos que Wladyslaw Szpilman, un hambriento Adrien Brody, acaricia en una intrigante escena de El Pianista, puro suspense alimenticio.
Es una escena que quedó tan grabada en mi memoria (llena de imágenes cinematográficas), que cada vez que veo, ya no una lata, sino un solo pepinillo en la ensalada, me viene a la memoria. Mi familia está más que harta de ver cómo reproduzco la escena agarrada a lo primero que encuentro, tanto que ya solo quieren comer aceitunas. Y es una pena que para el papel no hubieran contado con un actor un poco más sexy, algo así como Gerard Butler o Vincent Cassel (feo pero ponedor), pues el bueno de Adrien me deja como un témpano, aunque reconozco que ese aire de desolación que acompaña a su rostro era perfecto para la película.








