
Lo mío con los olores viene de lejos, así que supongo que no os extrañará que os hable del olor a fuego, y de como una fuente de calor u otra puede afectar al sabor y olor de lo que cocinemos sobre ella, aunque usemos el mismo recipiente.
Pero no es sólo una cuestión del resultado, sino también del proceso, el olor a fuego en la cocina. Igual son paranoias, pero la cocina me huele diferente si hago un filete a la plancha sobre una buena llama a que si lo hago con la vitrocerámica. Y no hablemos ya de cuando me apetece un poco de embutido; las morcillitas y los choricitos me saben completamente diferentes, y cocinarlos es la mitad de placentero a nivel olfativo.








