
Al menos en mi ciudad, y por lo que tengo visto en muchas otras también, han proliferado multitud de restaurantes de buffet libre asiático, en los que la palabra Wok suele aparecer en su nombre de alguna manera.
La mayoría suelen ofrecer un batiburrillo de platos que van desde los clásicos de los restaurantes chinos (rollitos, tallarines, pollo al limón) hasta el sushi (casi siempre deleznable), incluyendo normalmente una plancha de acero en la que te preparan teppanyaki (carne, pescado, marisco o verduras a la plancha).
Con su precio ajustado, son un opción que mucha gente tiene en cuenta a la hora de ir a comer fuera, pero yo me pregunto: ¿Merecen la pena? La respuesta es que no siempre, así que le he estado dando vueltas a cómo distinguir el trigo de la paja y acertar a la hora de elegir un buffet libre.



