Mantequilla de cabra. Cata
En mi última visita al Mercado de San Miguel pasé por el puesto especializado en quesos, además de comprar el Mimolette o Boule de Lille, también compré mantequilla de cabra.
Aunque nos suene raro, porque la verdad que a mí me sonaba raro, existe la mantequilla de cabra. Es una de esas cosas en la que uno nunca se para a pensar. Le pregunte al tendero y no sé si por miedo o por qué pero me respondió con algo que no se acerca ni de lejos a la realidad. Me dijo que la mantequilla de cabra no se diferenciaba en nada a la mantequilla normal. A lo mejor tenía miedo de que si me decía la verdad no la comprase, el caso es que si era igual que la mantequilla tradicional, ¿para qué comprarla?
Como yo soy así, finalmente la compré. No podía ser que solo se diferenciase en el nombre con la mantequilla clásica. Y claro está que se diferencia, hasta el punto de deciros que la mantequilla de cabra me encanta. Y no porque sea capricornio.

