
Se creé que la primera máquina expendedora de la historia tuvo su origen en Egipto, allá por el año 50, que fue diseñada por Herón de Alejandría, y que servía para dispensar agua bendita en los templos de Tebas y el alto Egipto. Mucho ha llovido desde entonces, y estas máquinas han sido rediseñadas una y mil veces, aunque el concepto es básicamente el mismo.
A pesar de estar más que acostumbrada a verlas continuamente, no dejo de sorprenderme cada vez que alguien decide adaptarla para meter dentro de una de esas máquinas algo distinto a un refresco, un café, una bolsa de patatitas fritas o un sándwich vegetal. Este es el caso de un joven emprendedor de León, facilitar la compra de productos cárnicos, a cualquier hora del día, a sus vecinos.


