
La molleja es una de esas partes de los animales, que solemos considerar casquería y que ya casi ni se cocinan, incluso podríamos decir que casi olvidadas. Cuando yo era niña las comía de vez en cuando, mi madre las cocinaba y nos decía que tenían mucho fósforo. Si hago memoria seguramente hace ya más de treinta años que no las pruebo.
Estoy segura que si le pido a mi carnicera, que no llega a los veinticinco años, medio kilo de mollejas no va a saber ni que son. Claro que para yo poderlas cocinar, primero tendría que consultar como limpiarlas y prepararlas.

