
No digo que las catas de vinos sean un invento de ahora, al contrario, se hacen desde hace mucho tiempo, pero también es cierto que siempre han sido consideradas algo elitistas y de “esnombs”, y con razón. Pero últimamente, ya sea porqué me he convertido en una esnob (Dios quiera que no sea así), o sea porqué ahora son mucho más accesibles, me he encontrado asistiendo a varias.
Pero claro, el hecho de asistir no me convierte en una entendida en vinos, cuando voy me dejo llevar por las explicaciones del guía de la cata y me dedico a saborear, disfrutar y asentir con la cabeza casi siempre, aunque muy de vez en cuando, me envalentono y entonces, la inclino hacia el lado mientras junto el entrecejo, en un gesto que quiere decir algo así a – ¡uuhhhmmmm! no sé yo, si estoy de acuerdo con usted -, así parece que soy poco menos que una experta, aunque en realidad no sé nada.








