Moliendo chiles o cómo hacer chile molido

Últimamente me estoy aficionando al picante. Me gusta de cualquier manera: un poco de guindilla en las salsas de tomate y los sofritos, el wasabi en el sushi, la pimienta molida en las carnes a la brasa o la siempre agradecida mostaza para aliños en las ensaladas.
La verdad es que antes me molestaba que las comidas picaran. Lo encontraba un recurso débil, utilizado principalmente para enmascarar el sabor original de ingredientes de poca calidad. Ahora, y después de unos meses de “entrenamiento”, mi paladar se ha acostumbrado y realmente encuentro que un poco de picante realza el sabor de las comidas.
Pero uno de los problemas a la hora de utilizar el picante es dosificar su potencia. Eso no es problema en el wasabi, la mostaza o la pimienta molida, pero tiene su importancia en las guindillas o chiles. No hay uno que pique con la misma intensidad. Por eso, para utilizarlo en la cocina viene muy bien que homogeneizemos su potencia moliendolos.
Así que, aquí tienen: moliendo chiles o cómo hacer chile molido.

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Me he enterado gracias al blog curiosidades gastronómicas, que la conocida salsa picante Tabasco para celebrar su aniversario número 140, ha sacado a la venta una edición limitada de 2500 botellas a la que han llamado Avery Island Reserve Tabasco, en conmemoración al nombre de la Isla en Louisiana, Estados Unidos donde fue creada por primera vez y donde todavía hoy se produce esta salsa tan conocida en todo el mundo.

Me encanta pasear por los mercados de las ciudades que visito. Ya sean en la calle o dentro de locales, permanentes o periódicos, lujosos y cosmopolitas o humildes y locales, todos ellos me producen satisfacción.