
Si preguntas a un “guiri” (expresión cariñosa con la que se conoce a los turistas de origen anglosajón – por lo general – que vienen a España) qué es lo que más le gusta de España te dirá sin duda: la paella, las sevillanas y los toros. O al menos serán las únicas tres cosas que conozcan. Y la verdad, que después de pasar un mes en la playa, que no un mes de vacaciones, creo que nos lo tenemos merecido.
Sí, merecido, no porque las autoridades a través del ICEX y otros organismos no intenten promocionar fuera de España otro tipo de turismo asociado a otro tipo de gastronomía, si no porque somos nosotros mismos – o al menos los dueños de los restaurantes de la mayoría de zonas turísticas – los que replican un modelo de negocio que es aburrido, repetitivo, no barato y sobre todo de una calidad paupérrima.
Pero la culpa no solo lo tenemos por hacerlo y replicarlo si no, y hablo como turista, por ir y consumir ese tipo de gastronomía. Que sí tuviese que ponerle, no sabría cual sería.

