
Comer solo fuera de casa puede suscitar muchas reacciones. Si somos más bien tímidos y nos importa el qué dirán, seguramente pasaremos un mal rato e intentaremos terminar la comida lo antes posible mientras devolvemos las miradas con un gesto de resignación.
Si por el contrario nos importa un bledo el asunto y nos sentimos a gusto paladeando en silencio y soledad, probablemente veamos esos momentos como un desahogo a la jornada, un reencuentro con nosotros mismos, o una buena oportunidad de revisar prensa o fantasear sobre los demás comensales y sus circunstancias. Cada uno se divierte como puede…
No es extraño ver mesas ocupadas por un único cliente en los locales de comida rápida o menú del día, lo que suele ser más raro es que esto suceda en restaurante de un considerable precio, allá donde la comida está hecha para degustarla largamente. Table for one es una página en la que se reflexiona sobre esto de una manera gráfica y silente, tan solo a través de las fotografías tomadas a los solitarios gourmets.








