
Nuestras vacaciones en Punta Cana han sido una gran experiencia a pesar de los pequeños problemas alimentarios surgidos, hemos disfrutado del servicio y la amabilidad de la mayoría del personal que trabajaba en el complejo hotelero, de las cálidas y limpias playas, de los atardeceres en las piscinas, de un ambiente plácido…
Aunque las actividades que realizaba el hotel eran un poco repetitivas, se compensa con los cocktails y diversos combinados que podíamos degustar, eran de lo mejorcito, un vicio vamos, te inducían a disfrutar de ellos durante todo el día, sobre todo con la denominada “Vitamina R” o lo que es igual, el ron. Este simpático camarero nos sirvió una Piña Colada Especial que estaba de muerte, el granizado de piña colada es superior y aunque quizá no se aprecia en la imagen, es una copa enorme que normalmente reservábamos para degustar la última del día.

En cuanto a los buffets (todos ofrecían lo mismo), se encontraban bastante surtidos de todo tipo de elaboraciones, las que se pueden encontrar en cualquier buffet de cualquier país, lo que más apreciamos es la ausencia de su gastronomía, aunque hay que decir que no nos perdíamos gran cosa, ya os mostraremos la cena a la carta de su cocina que nos ofrecieron.
Lo peor es que casi todos los días había lo mismo, pasta con diferentes salsa, carnes con diferentes salsas, un salmón un tanto extraño con una carne muy blanca a la plancha o en salsa, arroz, pizzas, perritos, hamburguesas, ensaladas, embutidos… Destacamos la sección de queso al corte y el pollo, una de sus mejores elaboraciones.

Una de las exquisiteces que nos apasionan son las crepes, dependiendo de la combinación que realices son una verdadera tentación, de jamón dulce con queso, de plátano con chocolate, etc. Os proponemos elaborar unas crepes de queso fresco con frutos secos con las que realizareis una rica merienda que proporcionará un buen sabor de boca hasta la hora de la cena, son fáciles de preparar y mucho más de degustar.