
Las croquetas son un plato bien socorrido en cualquier casa y está claro que tiene muchísimos seguidores tanto en las personas mayores como en los pequeños. Sólo con variar el ingrediente principal que añadimos a nuestra bechamel base se puede convertir en una cena de diario o en una exquisitez para un día de fiesta.
Pero como ciertamente es un plato que lleva su trabajo lo ideal para optimizar el tiempo, que a casi nadie le sobra, es preparar una buena cantidad de ellas y congelarlas para tener siempre a mano como fondo de congelador nuestras mejores croquetas. Por eso para obtener buenos resultados es importante saber conservarlas y congelarlas correctamente.
Una vez que hemos terminado de preparar nuestra masa de croquetas, la dejaremos templar en un recipiente preferentemente plano y que disponga de tapa. Una vez que esté fría se cerrará herméticamente y así se podrá conservar en la nevera dos o tres días hasta que les demos forma.






