
El membrillo es un fruto típico del otoño, parece ser que originario de la Isla de Creta, que a diferencia de la mayoría de las frutas, no se come crudo. Esto es debido al carácter amargo y ácido de su carne. Cocinado, ya sea asado, confitado, cocido, en salsa, mermeladas o chutneis, resulta sin embargo exquisito.
La manzana de Cydonia, como denominaban los griegos en la antigüedad a este fruto aromático de piel suave y amarilla, era considerado por los mismos griegos como un símbolo de amor y fecundidad, siendo costumbre entre ellos dárselo a degustar a los recién casados antes de adentrarse en el lecho, para consumar su amor carnal.
Entre sus nutrientes este fruto , considerado en la Edad Media como ahuyentador de maleficios, cuenta con minerales como Potasio, Fósforo, Calcio, Magnesio, Hierro, vitamina del grupo B, B1, B2, B3 y vitamina C. El 19% de su contenido es en celulosa y contiene solo un 7% de azúcares en su composición.









