
En cocina me gusta mucho usar los aceites de semillas como el de sésamo, muy bueno por su aroma tostado, o el de nuez. Desde hace generaciones, las tribus bereberes han elaborado el Aceite de Argán, de forma artesanal y totalmente natural, a partir del fruto del “Argania spinosa”, un árbol autóctono declarado por la UNESCO como Reserva de la Biosfera, y que crece de forma silvestre en zonas desérticas del sur de Marruecos y algunas zonas de Argelia. Su laboriosa obtención, a partir de sus semillas, así como el creciente interés fuera de Marruecos por sus virtudes cosméticas y medicinales, ha hecho que alcance precios exorbitantes, que puede llegar a 70 euros por litro.
Lo comparan, por su sabor y aromas, al aceite de nuez. Las semillas de las que se obtiene, ya sean crudas o tostadas, se trituran hasta hacer una especie de pasta, parecida a la pasta de sésamo. Una vez reposada esta pasta en un lugar oscuro durante una semana, se exprime de forma manual para extraer el aceite vegetal con el que se elabora una especie de nutritivo bizcocho que se toma en el desayuno. Para usos alimentarios se usan dos tipos, el natural, a base de semillas sin tostar, y el tipo bereber, a partir de semillas tostadas, y que está alcanzando gran repercusión en la nueva cocina por su sutil aroma y textura. En Marruecos se usa con profusión en ensaladas y postres típicos. También se elabora el amlou, mezcla de aceite de argán, miel y almendras, y que sirve de base a gran número de elaboraciones de repostería tradicional.


¿Cómo definimos la técnica del marinado?, básicamente es colocar un determinado alimento en un líquido o conjunto de líquidos durante un periodo de tiempo, dependerá del alimento y del objetivo. Los resultados que obtenemos con esta técnica son varios, desde lograr que un alimento adquiera determinados componentes aromáticos hasta lograr que se reblandezca, resulte suave y jugoso para el paladar.