
Uno de los pescados más populares en nuestras mesas y con los que hacemos más recetas, es la merluza. Por eso me ha preocupado mucho enterarme de que, a pesar de que el etiquetado de los pescados debe indicar claramente su origen, un reciente estudio parece haber descubierto que un número importante de piezas estaban mal etiquetadas. En ese sentido, cabe la duda de si estamos ante errores o fraude en el etiquetado de la merluza.
Según el análisis, un 40% de las merluzas que se compran en el mercado están mal etiquetadas, de tal forma que el consumidor no tiene la seguridad de si lo que está comiendo es una merluza africana, una americana, o una europea.
Hasta ahí, podría ser un simple error en el etiquetado, pero como parece que se está etiquetando las merluzas africanas que son más baratas, como si fueran europeas o americanas, que son más caras, aparentemente, más que ante un error, parece que estemos ante un fraude.




La FCAC (Federación de Cooperativas Agrarias de Cataluña) ha realizado una propuesta interesante, con el propósito de evitar el fraude al consumidor, solicita al Gobierno de Cataluña que se prohíba la venta de aceite a granel en los restaurantes.
Es posible que estas navidades pensemos disfrutar de un buen lechazo de la tierra y realmente estemos degustando de una carne menos sabrosa procedente de “vete tú a saber”. No dejan de darnos gato por liebre, vale que algunos fraudes se cazan, pero otros no.