Hace tiempo escuche hablar de la “Guía Miguelín” y me sonó como si de una película cómica estuviésemos hablando. Pero lejos del símil que podamos hacer con la archiconocida Guía Michelín, aquí estamos hablando de una guía con nombre propio y sobretodo donde parece lo que se hace.
El autor es Miguel Casas y le gusta comer y eso es lo que intenta reflejar en su guía. Al abrir este libro nos olvidamos de las estrellas michelín, de críticos gastronómicos perdidos, y cosas similares.
Su afición a la buena mesa viene de 30 años atrás, cuando Miguel Casas promocionaba los usos de la energía eléctrica primero en Hidroeléctrica y más tarde en Iberdrola. Las relaciones comerciales le obligaban a comer fuera de casa. “Ir a los sitios de renombre era una tontería, yo proponía la tasquita que conocía y la gente salía encantada”, recuerda.
