
La ortorexia es un trastorno alimentario que se caracteriza por una especial preocupación de las personas que la padecen por la alimentación sana, preocupación que puede llegar a extremos no deseables. No es una mala cosa preocuparnos por lo que comemos, pero estas personas sufren problemas de ansiedad y depresión cuando realizan lo que ellos consideran “transgresiones alimenticias”, afectando además a su vida social, ya que raramente comen fuera de casa.
Un reciente estudio del Instituto de Ciencias de la Alimentación de la Universidad de Roma “La Sapienza”, en Italia, publicado en la revista especializada “Appetite”, pone de manifiesto que la prevalencia (porcentaje de afectados en la población) llega a más del 6%, lo que es un dato preocupante. No siendo un problema de salud grave, las personas afectadas por esta dolencia padecen problemas de ansiedad y depresión, aparte de tener unas relaciones sociales anómalas al tener grandes impedimentos para comer fuera de casa o en restaurantes.




Un estudio elaborado por el Kings College pone de manifiesto que las preferencias alimentarias se encuentran condicionadas por el factor genético, algo que no casa con lo que hasta ahora se creía y que indicaba que las preferencias alimentarias estaban condicionadas a la educación y la cultura del individuo.