
Hoy he leído la noticia de que la Eurocámara va a recomendar la reducción de la exposición de los niños a la publicidad de alimentos con poco valor nutricional, en un intento más de evitar uno de los grandes males de la salud de los europeos, las altas tasas de obesidad infantil que no paran de aumentar. Según el eurodiputado Alessandro Foglietta, ponente de un informe sobre obesidad infantil, más de la mitad de la población europea tiene sobrepeso, y en concreto están afectados 22 millones de niños.
Ya se han hecho varios esfuerzos reguladores en este campo, limitando la publicidad de alimentos ricos en grasas y azúcares, pero se considera la posibilidad de ir más allá si estas regulaciones no dieran resultado, ampliando el control no sólo a los anuncios en televisión, también a otras nuevas plataformas, como internet y juegos “on line”, a los que son aficionados los niños.





