Los nísperos y sus variedades
Nos encanta esta época, en parte, porque nuestro frutero empieza a encontrarse en todo su esplendor, se llena de frutas deliciosas que adornan con sus colores y perfuman con sus aromas. Entre ellas disfrutamos ahora de las primeras frutas con hueso, los nísperos, aunque éstos no son todavía los que más nos gustan, pues dependiendo de la variedad son más o menos dulces (los mejores eran los de un nisperero que planté cuando era peque con una semilla y lo vi crecer).
Aunque existen muchas variedades, vamos a mencionar las más comunes, empezando por el níspero Argelino (Algar), es el que ofrece un sabor agridulce, su piel es limpia, amarilla-anaranjada y su pulpa más clara. De forma periforme es la que más se cultiva en Alicante y Almería.
El níspero Tanaka es algo más esférico pero mantiene la forma de pera, un color más anaranjado, igual que su pulpa. Esta variedad es más tardía que la primera y proporciona un sabor más dulce y aromático.
Ya están los nísperos en el mercado, esta es una fruta que nos encanta y por esta razón degustamos, tras la espera de un largo invierno, un budín con nísperos al té. No quiere decir que esta receta sea exclusiva para los nísperos, también puedes utilizar otras frutas, como los albaricoques, aunque todavía no es la temporada.