
Una de las cuestiones que más preocupa en la alimentación tanto a diversos organismos como a los consumidores particulares es el correcto etiquetado de los productos. Las normativas que dictan las obligaciones de los productores se han vuelto cada vez más estrictas y están sometidas a continuas revisiones. Los objetivos son luchar contra la publicidad engañosa y concienciar al consumidor para que sepa interpretar la información que recibe.
Aunque existen reglamentaciones específicas en cada país, desde la Unión Europea se han reforzado los trabajos en los últimos años por unificar las distintas normativas sobre etiquetado alimentario, buscando ofrecer al la máxima información sobre lo que se está comprando, y que sea clara y inteligible. Aún así, se siguen produciendo quejas y denuncias por un mal uso de dicha información, siendo especialmente polémico el campo de la publicidad, más propenso a “engañar” al consumidor.


