
El comedor lleno de gente, las habitaciones llenas de niños, las camas llenas de abrigos y bolsos, la música demasiado alta y ese villancico “fum, fum, fum” repitiéndose una y otra vez, una y otra vez, y yo encerrada en la cocina, que sorprendentemente no tiene invitado alguno, apoyada en la pared y calibrando la posibilidad de tomar otra copa de vino. Esta es mi casa unas horas antes de la cena de Nochebuena, mientras preparo el menú de Navidad.
Este año he decidido hacer pescado para cenar, he seleccionado un montón de recetas en Directo al Paladar y ya que las he buscado, las he organizado un poco y siguiendo el ejemplo del resto de mis compañeros las presento aquí con la esperanza que resulte de ayuda a alguien más.

