“Santamaría no se aplica su propia receta”, con este contundente titular, El Periódico de Catalunya ha publicado en portada una receta de Santi Santamaría, Mil hojas de azafrán, donde puede verse que utiliza dos aditivos industriales: Procrema, que es una mezcla de emulsionantes y estabilizantes, y glicerina, un ingrediente con propiedades estabilizantes y humectantes.
Los lectores se han sorprendido esta mañana cuando se han encontrado con que el periódico catalán únicamente tenía una receta en su portada, sin duda algo inédito en el mundo del periodismo y que tiene cierta carga de sensacionalismo, visto el rumbo que esta tomando este tema.
Ya en el interior, puede leerse un artículo de Pau Arenós en que acusa directamente a Santamaría de haber usado los aditivos alimentarios, que con tanta vehemencia ha criticado. Un dato que toma cierta relevancia recordando la respuesta dada días atrás por el propio Santamaría, a la pregunta de si él utilizaba algún aditivo: “Claro que los uso. Uso la sal, el zumo de limón, la pimienta. Pero no uso el glutamato monosódico y otros por el estilo”.




Seguro que hasta los menos enganchados a la cocina conocen a Santi Santamaría desde su última (también fue la primera) intervención en Madrid Fusión, otros lo conoceréis por haber acudido a alguno de sus restaurantes, Can Fabes (Sant Celoni, Barcelona), Santceloni (Madrid) o Evo (L’Hospitalet, Barcelona). También puede ser que conozcáis su labor por las publicaciones del Magazine dominical de La Vanguardia, donde han aparecido centenares de recetas del “triestrellado” chef.
Que Santi Santamaría es un chef provocador, es lo que algunos argumentan, quizás por ser tan claro y transparente o al menos eso es lo que parece, no tiene pelos en la lengua. Una de las frases polémicas pronunciadas por el gran chef en Madrid Fusión fue “la buena cocina se defeca“, pero no fue la única, además de la que encabeza este post, afirmó “somos una pandilla de farsantes que trabajamos para distraer a snobs y estamos vendidos a la puta pela“, frases de este tipo seguramente fueron incomprendidas por algunos de los asistentes a la Cumbre Internacional de la Gastronomía.