
El otro día, nos apetecía en casa comer algo fresco, algo con carne, un carpaccio de buey o algo parecido. Pero cuando estuve en mi carnicería habitual y les conté lo que quería, se ofrecieron a picarme en el momento una buena carne de ternera para hacer un steak tartare. Por supuesto, acepté la oferta.
El steak tartare es un plato que, a pesar de su posible origen en las estepas del Asia Central, cuesta creer que proceda de los trozos de carne que los tártaros ablandaban bajo la silla montar tal como la leyenda se ha ocupado en difundir. Al contrario, es un plato refinado que requiere unas excelentes condiciones higiénicas para su correcta elaboración y que, al menos tal como lo conocemos hoy, nos indica un más que probable origen en las cocinas refinadas de la Europa del siglo XIX.

De vez en cuando, nos gusta aportaros recetas cuyos ingredientes no son tan populares como es en este caso la carne de avestruz, aunque hoy en día ya se puede encontrar envasada en las grandes superficies y supermercados. Para lo que no la habéis probado os diré que es un poco más dulce que la carne de vacuno a la que se asemeja más que a la de sus compañeras aves como el pollo o el pavo y tiene un porcentaje mínimo de grasa lo que vendrá muy bien si andamos con el colesterol un poco alto. A mi personalmente me encanta y aunque su precio es un poco prohibitivo, desde luego no para comerla todos los días, si merece la pena probarla y darnos un regalito de vez en cuando. Si ya la habéis probado o si lo hacéis, nos encantaría conocer vuestra opinión y que si os animáis con este Steak Tartare de avestruz os sea de vuestro agrado.