
Tenía pensado otro tema para escribir hoy en el especial de cocina con fuego, pero el azar quiso que anteayer fuera a comer al restaurante Entrevins en Valencia y descubriera sus menús “de cuchara” y ollas a fuego lento.
Por su apariencia y decoración, sobria y elegante, pero moderna, no parece el lugar donde uno vaya a encontrarse con platos de cuchara. Más bien pequeñas degustaciones con las que maridar su extensa y bien escogida carta de vinos, siempre aconsejados por el magnífico sumiller francés, Guillaume Glorie, propietario del local y única nariz de oro de la ciudad, además de campeón nacional de sumilleres.
Sin embargo, su filosofía se acerca más a la cocina de mercado, y aunque ofrece aperitivos diferentes, el plato principal es una olla cocinada a fuego lento; en nuestro caso, fabada.





Pues sí, aunque parezca que hoy sólo es el día del fútbol los aficionados a la enología también teníamos una cita importante, el certamen Nariz de Oro 2008, un título que se confiere a el sumiller que tras diversas pruebas consigue demostrar tener el sentido del olfato más efectivo, al menos en la cata y que además conoce mejor las propiedades olfativas de los caldos que se le presentan a concurso. Algo que supone no sólo promoción para el sumiller, también para el restaurante u vinoteca en la que trabaja.