Diversas organizaciones están promoviendo una declaración en la que se muestra un total rechazo al uso de transgénicos en la agricultura y en nuestra alimentación. Organizaciones como Greenpeace o Ecologistas en Acción muestran su total rechazo a lo que otros denominan la solución del futuro para la alimentación.
A través del Manifiesto contra los Transgénicos, pretenden mostrar a todo el mundo cómo puede afectarnos este tipo de alimentos, los serios riesgos para nuestra salud, etc. La idea es lograr el suficiente apoyo que deje claro que estos alimentos no es un tema privado discutido por unos pocos, es un tema en el que toda la sociedad se encuentra implicada y especialmente por ser consumidora directa de los alimentos.

Lo leemos y no lo creemos, la Unión Europea va a permitir alimentos transgénicos como si fueran ecológicos, los agricultores y ecologistas, lógicamente no están en absoluto de acuerdo con las intenciones de la UE.
Según indica la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación), este año se bate el récord en la producción de cereales a nivel mundial. De todos modos, no existe un reparto equitativo, muchos países producen grandes excesos pero todavía hay 33 países que presentan inseguridad alimentaria.
Una curiosa e interesante iniciativa comenzará mañana de la mano de Greenpeace, la misión es detectar posibles irregularidades en el etiquetaje de los alimentos. Varios comercios de 19 ciudades españolas serán visitados por los observadores de transgénicos, éstos estudiarán los productos seleccionados para constatar que efectivamente no se están utilizando materias primas prohibidas en su elaboración.
El maíz transgénico MON863 ha sido desarrollado por la compañía agrícola Monsanto, especialista en la producción de semillas modificadas genéticamente resistentes a la climatología adversa, plagas o tipos de terreno. Este maíz obtuvo el beneplácito de la Unión Europea tras realizar los análisis sanitarios sobre transgénicos que exige el protocolo y al que posteriormente se le proporcionó el permiso oportuno para la comercialización.
Así han bautizado a un nuevo arroz transgénico que han desarrollado científicos británicos, el arroz dorado. Se trata de una variedad muy interesante porque puede combatir dos de los problemas que asolan al tercer mundo, la ceguera infantil y la desnutrición. El arroz modificado genéticamente presenta un alto contenido en betacaroteno, una sustancia muy necesaria para que el organismo humano pueda elaborar la vitamina A.