Tácita infidelidad

Hoy quiero abrirme a ustedes, quiero contarles un acto de infidelidad que consumé de manera flagrante el sábado pasado.
No se alarmen, les hablo de infidelidad, no de adulterio, y maneras de ser infiel sin ser un adúltero hay muchas. Les cuento la mía. El sábado pasado, cuando la tarde comenzaba a languidecer acudí al Corte Inglés a hacer las compras para sobrellevar el largo fin de semana (el lunes era festivo) que se avecinaba.
Sin proponérmelo quedé cautivado en la zona de vinos por el dorado amarillo del contenido de una botella tokaji y casi sin darme cuenta pero con la intensidad y sentimiento de quien acaricia el cabello de una persona que no es su pareja, la introduje en el carro de la compra. Acababa de comenzar a gestarse mi infidelidad, pero no me detendría ahí no, una vez dado el primer paso debería consumarlo de manera plena.




Los fama de los vinos de Alicante viene de lejos. De muy lejos. Parece ser que ya los poetas árabes instalados en la península cantában sus virtudes.
Desde el pasado mes de diciembre, la empresa chantadina (Lugo) Vinigalicia ha puesto en el mercado, bajo el nombre de María Castaña, un vino dulce tostado con castañas, ideal para acompañar aperitivos y postres. Este vino de postre, fruto de tres años de investigación, nace con el objetivo de recuperar las antiguas mistelas y los vinos de misa, típicos de postre y sabor agradable. Para su elaboración se utiliza la castaña caramelizada que es la que le aporta el aroma y el toque exótico al licor que alcanza los 14 grados.