
Esta semana he estado de visita en Donosti; la ciudad bullía con los preparativos de las múltiples tamborradas que recorrerán la ciudad el próximo día 20 y era imposible mantenerse ajeno a ello. Pero además de esta circunstancia, había otro tema que corría de boca en boca, y es que esta semana se ha inaugurado la temporada de sidrerías. Quién no conozca la idiosincrasia de esta zona se quedará tal cual, pero para los lugareños es un hecho muy importante, ya que las sidrerías son algo más que unos simples restaurantes.
En ellas se crea un ambiente muy especial, toda una liturgia en la que además de degustar la sidra de la temporada haciendo txotx directamente de la kupela, se come el típico menú de sidrería, a base de chuletón y bacalao. Para hacernos una idea de la importancia de esta apertura de temporada, os diré que estos días, en uno de los periódicos locales encontré un suplemento central de diez páginas dedicado integramente a las sidrerías.
La temporada se extenderá como es costumbre hasta el mes de abril. Cabe reseñar que este año la sidra gipuzkoana no estará hecha en su totalidad con manzana autóctona, a diferencia de la cosecha anterior, sino en un veinte por ciento, debido a la alternancia de la producción. Si en estos meses visitáis Gipuzkoa no dejéis de participar en este rito gastronómico.
Imagen vía | jonny.hunter en Flickr
Más información | Asociación de Sidra Natural de Gipuzkoa, Listado de sidrerías
En Directo al Paladar | Nuevo portal gastronómico de Gipuzkoa
En Directo al Paladar | Informe sobre la cultura gastronómica popular vasca
Comentarios
interesante
Es un tema excesivamente mitificado este el de las sidrerias, aunque pintoresco para el foraneo, lo reconozco. De acuerdo, el ambiente es excelente,y tiene eso especial de ritual anual que no haces normalmente durante el resto del año. Pero, es en todo esto el lo que se escudan muchas casas para dar un menu que, en cuestion de calidad y cantidad, deja muchísimo que desear,y a un precio totalmente desorbitado. Al final acabas pagando mas de 30 euros por dos trocitos de chuleta, un trocito de bacalao, un trocito de tortilla de bacalao y un trocito de queso con membrillo. Eso sí, de sidra hasta que te hartes. Además existe una incertidumbre en el menu que no aceptariamos ni borrachos en un rstaurante. Si vas en grupo no sabes cuantas chuletas incluye el precio del menu, a veces te sacan mas y no te conbran extra y otras veces a pagar que toca por cada chuleta que hayas pedido de mas porque sino nos quedabamos con hambre. Por no decir, que si vas a comer a una sidreria un dia entre semana comeras muchisimo mejor que los viernes noche o fines de semana. En calidad y cantidad. Vamos que se toleran un monton de cosas que en cualquier otro sitio o circunstancia no se toleraria NUNCA.
No te falta razón en tu comentario. Mi experiencia en este sentido ha sido variada según en que sidrería haya comido. Desde luego para los Gipuzkoanos es algo más que una cena o comida más, es una forma de reunión más especial que la que se puede dar en otro establecimiento. Una tradición muy arraigada sin duda, pintoresca para el forastero pero muy importante para el oriundo. Un saludo.
Estoy de acuerdo con los/las dos. En estos tiempos la masificación está afectando de lleno a muchísimas sidrerías. Esto no quiere decir que vayamos a comer mal o escaso siempre. Lo que pasa es que somos muy comodones y nos vamos a las más "mcdonald"-izadas. Yo diría que hay que pedir mesa con tiempo en las sidrerías más autenticas. Y todos nos obcecamos con ir a Astigarraga o a Hernani (que es lo suyo) pero hay buenisimas sidrerías en los pueblos de alrededor.
Como un pequeño apunto a lectores de fuera de estas tierras es algo chocante cuando van a sagardotegis de los que se come de pié (aunque escaseen hoy en día...), a mí siempre me gustó.
Me encanta esta epoca, cuando comienza la temporada, ahora que estoy fuera lo extraño un monton, pero procuraremos ir antes que se acabe.Yo he ido con amigos de aqui y lo cierto es que han flipado con nuestras costumbres. Muxu bat
Sí, Baiba, siempre quedan las sidreías de siempre, esas no suelen defraudar. Mi hijo, que es madrileño, alucinó cuando vió por primera vez a la gente comiendo de pie y peregrinendo vaso en mano a las barricas.
Arroxag, veo que compartimos nostalgia... que lo disfrutes pronto.
Muxu bat ere!!!
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