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El helado también tiene "perfect serve"

El helado también tiene "perfect serve"
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El helado es el postre estrella del verano, aunque ya somos muchos a los que nos apetece seguir disfrutándolo en otras épocas del año. Le encanta a los adultos y los niños los adoran, y además cada vez disponemos de una carta más amplia de sabores lo que hace que sea difícil no encontrar una variedad a gusto de cada uno.

Pero, al igual que el queso o el vino, el helado también tiene su “perfect serve” o manera de servir perfecta para poder disfrutarlo a su temperatura ideal y con su textura correcta. Hoy vamos a daros unos consejos para conseguir disfruta del helado perfecto en vuestra casa, tal y como lo harías en alguna heladería tradicional.

Comprando nuestro helado

Comenzaremos por la compra del helado, así, cuando nos encontremos en el supermercado y tengamos la intención de comprar un helado para llevar a casa, debemos de tener la precaución de que éste sea el último producto antes de abandonar el establecimiento. Además para que no se nos descongele y evitar riesgos para la salud, sería bueno que llevásemos una bolsa isoterma que lo mantenga frío hasta llegar a nuestro hogar.

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Una vez allí lo meteremos lo antes posible en el congelador, y no solamente porque se derrite, sino porque el helado está compuesto de ingredientes básicos como leche, nata y huevos entre otros, que hacen que el helado sea un producto muy sensible a los cambios de temperatura y se puede alterar fácilmente.

Una vez en el congelador, habrá que controlarlo que éste se encuentre a una temperatura de unos -20 grados centígrados o inferior. Cuando ya esté guardado el helado en nuestro congelador, es recomendable consumirlo en unos dos a tres meses como máximo desde su apertura, pues aunque pueda parecer lo contrario, el helado es uno de los alimentos que peor aguanta la congelación.

A la hora de servir nuestro helado

La temperatura de servicio de los helados oscila entre los -10 y -12º C, desde que se sirve del envase al plato, copa o cucurucho, hasta que llega al paladar todavía ha aumentado más su temperatura, perdiendo dureza y ganando en cremosidad.

A la hora de servir el helado tenemos que seguir unos consejos básicos para degustarlo. Comenzaremos colocando todo el material de cocina que vayamos a usar para emplatarlo, ya sean copas, platitos o vasos, en el congelador durante unos 15 minutos. Este paso será importante para que así evitar que el helado pierda su forma una vez en la mesa.

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También retiraremos el helado del congelador y lo pondremos en el frigorífico antes de servirlo, ya que así lograremos tener la temperatura adecuada de servicio y la consistencia ideal, además de también porque el paladar disfruta más de su textura y sabor si el helado se sirve a la temperatura óptima.

Aproximadamente por cada kilo de helado lo dejaremos unos tres minutos en el frigorífico, pero claro, esto dependerá de a que temperatura tengamos nuestro congelador, así que no podemos olvidarlo en la nevera, ya que sino se nos ablandará rápidamente demasiado.

Servir el helado con cuchara racionadora

La forma ideal de servir el helado es con una cuchara racionadora que permite servir la bola de helado con una forma perfecta y de manera muy sencilla.

Fue el 2 de febrero de 1897 cuando Alfred L. Cralle en Estados Unidos inventó y patentó el funderele o conocido por todos como cuchara para servir helados o scoop. En las tiendas podemos encontrar dos tipos de cuchara racionadora o scoop. El scoop con separador, que libera la bola de helado gracias a una lengüeta metálica que la separa de la cuchara, y el scoop sin separador o profesional, que incluso pueden disponer de un mango térmico que permite que la bola de helado se suelte perfectamente.

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Si vamos a servir nuestro helado con una cuchara racionadora de helados, ésta la colocaremos en un vaso con agua tibia, para luego colocar el vaso con la cuchara dentro, dos minutos en el congelador. Esto evitará que se nos pegue el helado a la cuchara y se pueda deslizar la bola que hemos formado correctamente al plato o copa donde los vayamos a servir.

Será el momento de retirar del congelador el plato o la copa donde vayamos a servir nuestro helado, entonces introducimos el racionador de helados unos dos centímetros en el espesor del helado, recogiendo a su vez con movimientos semicirculares la bola de helado que se vaya formando. Con un movimiento rápido depositaremos la bola de helado en donde la vayamos a servir, y colocamos nuevamente la cuchara racionadora en el vaso con agua tibia, repitiendo de nuevo esta operación para cada bola.

¿Qué hacemos si no tenemos cuchara racionadora?

Sin duda una cuchara racionadora nos ayudará a la hora de servir nuestro helado, pero no tenerla tampoco es excusa para no montar un postre elegante con un helado bien colocado.

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Con una o dos cucharas de sopa o cucharillas de café, dependiendo del tamaño que queramos de helado ya podemos formar una quenelle. ¿Y qué es eso de una quenelle? Esta palabra francesa tiene varios significados dentro de la gastronomía, pero el que aquí más nos interesa, es cuando formamos con el helado ayudados por dos cucharas, una especie de forma ovalada, que queda muy elegante a la hora del emplatado.

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Para poder hacer una quenelle, tenemos que tener un helado cremoso, a una temperatura de unos -10 grados centígrados. La técnica se basa en ir moldeando el helado pasándolo de una cuchara a otra y alisando la superficie, para acabar alisándola suavemente por la palma de la mano la cuchara con la quenelle y darle un pequeño toque de nuestro calor corporal.

Se necesita una cierta práctica, pero un truco que os puede ayudar es que escojáis una cuchara honda y estrecha, como las antiguas, y la templéis ligeramente. Para saber cómo se hace os dejamos un vídeo interesante en donde os explica cómo hacer una quenelle en cinco segundos.

Otra manera muy sencilla de servir el helado

Pero si lo vuestro no es hacer ni bolas de helado ni quenelles, porque estas se os resisten, entonces siempre podéis recurrir a un sistema de presentarlo muy sencillo. Para conseguirlo, desmoldamos el helado de su envase encima de una tabla de cortar.Con un cuchillo bien afilado vamos cortando rodajas gruesas de helado, y estas a su vez a la mitad. De esta manera es mucho más rápido emplatarlo que si tenemos que ir haciendo bolas para cada comensal.

Como veis, degustar de un helado perfecto es mucho más sencillo de lo que parece. Seguid estos consejos y este verano disfrutaréis de un helado rico, con su textura y temperatura ideal y simplemente por haberlo servido de la manera correcta.

Imágenes | Eric |

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