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Los jefazos de la D.O. Ribera de Duero: "Todos los vinos españoles juntos seríamos una de las empresas más importantes del país"

Los jefazos de la D.O. Ribera de Duero: "Todos los vinos españoles juntos seríamos una de las empresas más importantes del país"
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Tras un verano de calor extremo, con los pantanos vacíos y sin una gota de lluvia, el panorama de nuestros vinos era desolador. El final de agosto cambió la foto. Así, el Consejo regulador de la D.O Ribera de Duero anuncia una cosecha histórica en cuánto a calidad.

Hablamos largo y tendido con Enrique Pascual y Miguel Sanz, presidente y director de la entidad, respectivamente, para celebrar tan buena cosecha y hablar de la región, de sus nuevos vinos blancos, del futuro de sus tintos y hasta de Trump (porque ya en toda conversación de agricultura toca hablar, por desgracia, de Trump).

"A mediados de agosto no contábamos con nada. Pensábamos que no habría vendimia, pero pegó el cambio el 26 de agosto cuándo llegan las primeras lluvias. El 14 o 15 de septiembre vuelve  a llover, el 17 de septiembre, de nuevo llueve. Eso y el "veroño" que ha llegado después, nos han hecho un favor enorme nos han dado la vuelta a la foto que teníamos todos por delante. La lluvia vino caída del cielo, nunca mejor dicho. Pensábamos no vendimiar o vendimiar poco y mal. Y al final la campaña ha sido más corta de lo que suele ser, pero la calidad es impresionante. Estamos muy contentos".

Así nos cuenta Enrique Pascual, presidente del Consejo regulador de la D.O. Ribera de Duero cuáles han sido las distintas sensaciones que se han vivido este verano en la región vinícola. Primero miedo y preocupación, después alivio y celebración. Pascual vuelve a ello con entusiasmo: "Era una situación trágica. Límite. Estaba el campo extenuado. El cambio fue de forma casi mágica. Estamos ante una vendimia que probablemente dentro de muchos años se diga: 'te acuerdas de aquella cosecha del 2019'." Con estas buenas noticias (que son aún mejores cuándo conoces las expectativas que había y sabes de las emociones que se vivieron a pie de viña), nos encontramos con él y con Miguel Sanz, director de la misma entidad y nos adentramos en los viñedos, y en otros temas que nos interesan a los que nos gusta regar nuestras comidas, cenas y aperitivos con sus vinos de calidad.

  ¿Cuál es vuestra competencia directa: Las otras D.O. españolas, la cerveza o las D.O. de otros países?

Enrique Pascual: Las D.O. de otros países, pero con matices: los vinos franceses e italianos. Porque son vinos de calidad. Hablamos a nivel mundial. Porque España tiene unos vinos que te pasas y en nuestro país nos encantan nuestros vinos y no tenemos competencia. Bebemos nuestros vinos.

Miguel Sanz: En España todas las denominaciones de origen ayudan a hacer crecer la categoría de vinos. Y trabajamos y colaboramos en la misma línea para recuperar al consumidor que hemos perdido. En mercados como el chino o USA colaboramos con Rueda y en España existe el Consejo Regulador de vinos de origen y colaboramos también. Somos una competencia sana, nos ayudamos a ser mejores. No somos enemigos. Pero cuando sales fuera de España te encuentras con otros grandes vinos que están posicionados en el nicho en el que nosotros queremos estar y hablamos de consumir vino de calidad español o vino de calidad de otros países, ahí sí, competencia fuerte.

Y la cerveza: ¿no es más competencia que nunca?

M. Sanz: En mi opinión, no es el mismo momento de consumo vino que cerveza. Yo no veo que tengas una comida con amigos en la que quieras sorprender y agasajar con una cerveza. Pero sí con un vino. Vino es compartir experiencias, compartir momentos... Eso de "fui a esta bodega, a ver qué os parece este vino"... Es más experiencial el vino que cerveza. Y podemos convivir en el mercado.

E. Pascual: Yo lo veo un poco diferente. En nuestro segmento de mercado hemos estado siempre muy arriba, a partir de ahí nos toca competir con otros vinos: franceses, italianos... Pero en el contexto de consumo, la cerveza sí ha copado un sitio y dentro del mercado ha dejado al vino un poco desplazado. Tal vez por la atomización del sector. Somos muy importantes en conjunto, pero nos cuesta mucho trabajar alineados. Y hemos estado durante bastante tiempo de espaldas a la realidad. Hemos vivido una época en la que éramos casi únicos, no teníamos competencia, y ahora se han abierto nuevas posibilidades, entre ellas la cerveza, que se han metido en el terreno del consumo en general.

También creo que el que se tome una cerveza, y el que se tome un Ribera de Duero sabe que no tiene nada que ver. Es otra historia, pero sí que veo que la cerveza ha cogido un trozo de la tarta. Ahora la cerveza está en el proceso de "gourmetizarse".

Vendimia

Quizá la cerveza tiene un público joven que luego sabe fidelizar. ¿Creéis que el vino necesita rejuvenecerse?

E. Pascual: Totalmente de acuerdo. Hubo un momento en el que tal vez fuimos un poco estirados. Creo que el mundo del vino estuvo equivocado, con unos rituales demasiado exigentes a los que no podían llegar todos. Para tomar una copa de vino había que tener un máster. Y hay que acabar con esto. Hay que hacerlo más normal. El vino se toma como se quiere: en la copa que se quiera y que cada uno lo mezcle como le de la gana... No tenemos que encorsetar al consumidor. Hay que decirle: "Usted tómelo como quiera, valga 5 euros o cincuenta. Lo que usted quiera, pero tómelo".

M. Sanz: En España siempre se ha chateado (con vino), y tenemos que volver a ese momento. No es nada nuevo, ni quitar nicho a la cerveza, es recuperar lo que era nuestro, porque siempre se ha tomado el chato de vino, con vinos afrutados, fáciles de beber... El problema es que hicimos vinos más complejos y ya pensamos que tenías que tener un máster para probar vinos.

E. Pascual: Había incluso un momento de estrés: “¿Cómo quedo pidiendo el vino? ¿Tenemos la copa adecuada?” Quién se arriesga a pedir con esa situación. Y ahora da igual. Si quiere beber vinos de crianza, joven, el que sea... mezclarlo con casera, con limón... que cada uno mezcle lo que quiera. Mezclar un vino importante parece una cosa prohibida, pero cuanto mejor sea un vino, mejor será la mezcla.

Sonorama Copa

De hecho habéis patrocinado el Sonorama. ¿Forma parte de esa búsqueda de gente más joven? Allí, cuenta la leyenda que se hacían calimochos con vinos D.O Ribera de Duero...

M. Sanz: En Sonorama se han vendido más de 35.000 botellas de vino. Una minoría lo mezclaba. La gente a partir de 25 años, bebían vino y sabían su marca, su Crianza, su Reserva, su Gran Reserva... Y había gente de 22 y 23 años, que se hacía su calimocho a veces con su Crianza y a veces con su Reserva y que estaba buenísimo. Eso se ha visto. Pero también hemos conseguido que la gente que iba a Sonorama asocie el festival a música y a vino y que lo cuenten con normalidad. Y hemos evitado que mucha gente salga arrastrándose de los festivales porque el vino se bebe de otra manera, más pausada. Se toma con tranquilidad, es un trago largo... Vas charlando y disfrutando el concierto de otra manera.

E. Pascual: Queríamos romper esa barrera de que no se puede asociar el vino a esa forma de divertirse.

M. Sanz: Además, otro patrocinador era una marca de cerveza. Pero sólo una sola marca. Siempre la misma. Sin embargo había 45 marcas de vino. Y podías cambiar de producto. Esa posibilidad de elección también se aprecia. Eres más libre.

¿Cómo es vuestro perfil de consumidor?

E. Pascual: Está empezando a llegar la gente joven. Hasta ahora el consumidor era de clase media y media alta de más de 45 años. Un grupo reducido. Pero se ha rejuvenecido. Ahora está en torno a los 30 años. Lo vemos en Madrid: es el vino que se pide en el bar, de aperitivo, de tarde... La gente pide una copa de Ribera en el bar, pero no para la comida. Llevamos tres años en que la gente joven crece.

Y la mujer ¿cómo es la mujer que consume vuestro vino?

M. Sanz: La mujer está rompiendo mitos. La mujer pide vino, le gustan los tintos, antes se decía que bebían más blancos, pero no. A la mujer le gustan los tintos y la mujer vez se informa más, investiga más, quiere saber lo que hay detrás del vino y va a ser nuestro mayor consumidor en el futuro.

E. Pascual: Saben mucho de vino, son más detallosas también para eso y lo aprecian y en las catas, las mujeres están deseando aprender.

Hablando de vinos blancos: el pasado mes de julio anunciasteis los primeros caldos blancos con D.O de Ribera de Duero. ¿Por qué y cómo habéis llegado hasta estos vinos?

M. Sanz: Si nos vamos al pasado, hace 30 años, más del 30% de la superficie era viñedo de Albillo Mayor. Ahora es el 1,6% de los viñedos. Es una variedad que forma parte de la cultura, de la tradición, que ha definido el carácter de nuestros vinos rosados y que está desapareciendo. Entonces, unas bodegas que empezaron a pensar que esta variedad autóctona tenía posibilidades de hacer un gran vino, y probaron, sin presión, sin D.O. Buscando un vino soñado. Y salió un gran vino. Y nos lo mostraron y nos propusieron el proyecto y nos pusimos a dar estos pasos. Hemos tardado casi cinco años. Pero ahora podemos tener vinos blancos con nuestra uva Albillo Mayor de Ribera de Duero. Una especie única diferente que no se puede comparar con ninguna otra y que dará vinos muy especiales. Pocos, pero muy buenos. El rendimiento es bajo, con mucha exigencia, pero va a ser especial. No queremos que sea comercial.

E. Pascual: Buscamos que sea algo diferente. Son blancos que envejecen muy bien. Si los haces bien dan resultado muy bueno con el paso del tiempo. Son unos vinos que no suele haber en España, aunque si se encuentran mucho en Francia. Nosotros queremos hacer vinos de buena calidad y poca cantidad. Sin pretensiones de volúmenes o mercados. Va a sumar a nuestra marca en cuanto a calidad y va a preservar la variedad Albillo como un vegetal importante de nuestra zona.

Los que vivís el mundo del vino sentís muchas cosas que no vemos los consumidores: La tierra, la uva…

E. Pascual: Vivimos con los pies pisando la tierra, las botas en el barro y el sol nos da de frente o pasamos mucho frío. Todo eso el consumidor no lo ve. Tienes que vivirlo para entenderlo. Y si lo vives a lo mejor lo quieres. Es duro. Lo puedes amar u odiar. Pero si te engancha, te amarra para siempre.

Y este vino blanco ¿no puede distorsionar la marca o confundir al consumidor?

E. Pascual: Lo que va a pasar es que si pides una copa de Ribera, te van a poner tinto y tendrás que pedir expresamente si quieres un blanco de Ribera de Duero. No queremos romper la banca ni estar en todos sitios, estarán en sitios especiales. Y sólo los especialistas lo irán pidiendo.

Vino10

Hablemos de Trump y de vuestra situación en EE.UU. ¿Cuánta producción exportáis allí?

M. Sanz: De nuestra producción, exportamos el 20% y, de ese veinte, el 12 % va a EE.UU. Para nosotros es un mercado muy importante.

¿Y Reino Unido? Porque también se acerca el Brexit…

E. Pascual: Reino Unido no es nuestro mercado porque beben vinos más baratos. Allí solo tenemos algo en alta restauración. Pero ellos en el súper van a precio, no van a calidad. No pintamos nada allí en el mercado.

¿Cómo os afectarán entonces los aranceles que ha impuesto Trump a los vinos de poca graduación?

E. Pascual: La graduación no es problema, no nos afecta. Pero indirectamente todas las complicaciones a cualquier nivel afectan. No me digas cómo, pero se mueve el mercado. Si vendes en este territorio y vendes bien y te echan de aquí, vas a otro que a lo mejor es el mío y lo estoy trabajando bien... Es un efecto dominó.

¿Qué opináis de la primera reacción del Gobierno?

E. Pascual: Tenemos muchos gobiernos y administraciones. Ahora están todos pensando en sus elecciones, en sus líos, y unos por otros, la casa queda sin barrer. Están pensando en sus temas más que en estas cosas. Pero la administración debe reaccionar debidamente y rápidamente y al unísono. No podemos ir cada uno por nuestro lado. El Gobierno Central debe ir a por todas y a por ello. Pero por lo que veo, no lo hace.

M. Sanz: Yo espero que no se cometa una escalada del “y tú más”. Espero que se llegue a un acuerdo y se frene aquí y ahora. Además, lo que nos preocupa más es que se ha atacado al sector más débil de la economía, que es el sector primario. Sobre todo en un momento en el que estamos hablando de la España vaciada, en el que la agricultura es un sector asentando poblaciones. Ribera de Duero no puede deslocalizarse como D.O. Lo que significa que cuánto más éxito tengamos, más riqueza creamos y más población asentamos. Movimientos que desestabilizan el mercado como estos pueden poner en cuestión estos avances y nos preocupan.

Ribera Del Duero Vendimia 2019 1

E. Pascual: El vino es mucho más que vino. El mundo del vino no está reconocido. Sobre todo las denominaciones de origen como la nuestra que estamos posicionadas en calidad. No podemos irnos a ninguna parte, pero además traemos gente: vienen a la región por nuestra gastronomía, cultura, patrimonio histórico... Y no se nos reconoce. Los gobernantes no lo ven. Mañana toda la gente que trabaja en el sector del vino se van a una empresa juntos y es de un valor enorme. Pero como estamos dispersos, somos un conjunto importante, pero atomizado, pues no parece que tenga tanta importancia. Seríamos una de la empresas más importantes de toda España. Y con personal repartido en pueblos, dónde nadie quiere estar.

M. Sanz: Los gobiernos no nos ven como motor económico de desarrollo. Ven un vino rico, dicen "qué bueno"... Pero no ven los más de 8.300 viticultores que tienes detrás. No ven las 300 bodegas con todos sus empleados. No ven el sector terciario que vive a su vez de la D.O... no ven la infraestructura en restauración que se está desarrollando. No lo ven.

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¿Y la Union Europea? No la mencionáis en las posibles soluciones contra el asunto Trump ¿Os ayuda?

E. Pascual: Estuvimos hace un par de años en Bruselas y eso es demasiado grande. Hay países con cultura de vino junto a países sin cultura de vino. Y atacan al vino. Los países nórdicos lo consideran alcohol y lo ven como algo que hay que hacer desaparecer. Eliminarían todo lo que pueda ayudar al vino. No les interesa. Hay ataques directos a la línea de flotación.

Ribera de duero

Acabemos con mejor sabor de boca esta entrevista: Decidme tres palabras que describan vuestra cosecha de este año:

E. Pascual: Un grado alcoholico bueno. Una acidez muy importante. Un color muy intenso y muchos taninos, pero sedosos y amables. Ya está guardado el vino, la sanidad fue increíble. Ni el más mínimo problema de salud de la vid. Todo sanísimo. Y ya ha dado la cara. Y de ese vino ya se sabe el color, la intensidad, el olor... ya se olía mientras vendimiábamos. Era una buena sensación. Cuándo huele bien suele saber bien. El resultado a falta de fermentación, la pinta es estupenda. Va ser bueno seguro.

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